El acuerdo firmado entre las dos asociaciones de ventas informales de Soacha y la Alcaldía municipal podría irse a pique por la irresponsabilidad de algunos vendedores de la capital que no respetan el convenio.


bosque.jpgEl pasado 9 de diciembre las asociaciones ALVIUS y ASOCOMSUA firmaron un acta de compromiso con la Secretaría de Gobierno municipal donde se acuerdan puntos específicos para que los vendedores informales de Soacha puedan ocupar el corredor central de la calle 13, entre el parque y la Autopista Sur.

En el acuerdo los vendedores se comprometen a ocupar únicamente el centro de la calle 13, dejando libre los espacios laterales para facilitar el tránsito de los peatones y el ingreso a los locales comerciales. Así mimo deben velar por el aseo de la vía y no podrán vender alcohol, alucinógenos, pólvora y demás elementos prohibidos por la ley.

Los cerca de 160 vendedores informales de Soacha recibieron de manos de la Dirección de Desarrollo Económico un carnet que los identifica como miembros de una de las dos asociaciones que forman parte del acuerdo.

Sin embargo los mismos vendedores se quejan del incumplimiento de algunos puntos del acuerdo. Doña Janeth Angarita, delegada comercial de Asocomsua, hace alusión al punto No. 1 del acta: «Por ningún motivo se permite la ubicación de puestos a los lados de la calle». Ella expresa su inconformidad porque personas de Bogotá llegaron a la calle 13 y se ubican a los costados de la vía, generando caos y desorden.

«Aquí el problema es la piratería y los que vienen de afuera; ellos son los que causan el desorden y rompen las reglas. Se supone que el acuerdo fue para los vendedores de Soacha, nosotros estamos cumpliendo pero los que llegan de otro lado se ubican en los costados, dejan basura y nadie les dice nada. La policía no nos está colaborando, les decimos que nos ayuden a controlar, a respetar lo pactado, pero la verdad, es poco lo que hacen», agregó la líder informal.

Para Pedro Germán Díaz, vendedor de calzado desde hace cuatro años, el problema radica en la escasa fuerza pública disponible que hay en Soacha. «La policía por estos días está en otros sitios, cuidando a la gente y a nosotros no nos ponen cuidado; es importante que se respeten los acuerdos y los señores que vienen de afuera, a llevarse la platica de Soacha, son los que generan el desorden», concluyó.

Un concepto similar tiene don Angel Alberto Cubillos, quien vende ropa para dama desde hace seis años. «Uno les hace el reclamo y algunos dicen que son de temporada, pero otros son groseros y argumentan que nosotros no somos autoridad para mandarlos», explicó.

Lo cierto es que los vendedores informales de Soacha coinciden en que por culpa de quienes han llegado de Bogotá y otros municipios, el acuerdo navideño que se hizo con un equipo interdisciplinario de la Alcaldía está en peligro. Ellos expresan que llevan muchos años trabajando en el municipio y consideran injusto que colegas foráneos tengan el mismo o más derecho que quienes se esfuerzan por mantener la economía local.

Pero al incorformismo de los vendedores ambulantes respondió el Secretario de Gobierno Antonio José Ardila. El funcionario dijo que su despacho traza directrices y que en este caso, quien tiene que estar pendiente para hacer cumplir la norma es la Policía. «Aquí se dan órdenes que corresponden al Plan Integral de Seguridad y la idea es que se cumplan»; sin embargo mostró su preocupación por el desorden expuesto, ya que considera que detras de algunos vendedores de afuera llegan ladrones y malechores, y «eso hay que controlarlo».

Sin embargo el titular de gobierno hizo un vehemente llamado a los vendedores para que se organicen y se capaciten. «Entre ellos reina la envidia, hay chismes, peleas, agresiones, resentimientos sociales, y la idea es que superen esas debilidades para que el gremio se fortalezca», agregó.

Ardila dijo que el municipio está trabajando en un plan de organización dirijido a los vendedores informales, el cual incluye charlas, seminarios, talleres y capacitaciones de organización para superar la ocupación del espacio público y mejorar la calidad de vida de ellos y de sus familias. Pero también advirtió que la Administración, dentro de ese mismo plan, tiene prevista una adecuación digna para los vendedores informales, acorde con sus necesidades, pero que si no lo hacen, «seguramente muchos desaparecerán».

El acuerdo firmado tiene vigencia únicamente por la temporada vacacional, pero de los resultados que genere dependerá si el municipio autoriza su continuidad o no. «Es un pacto donde la Policía debe estar más atenta, se requiere unión y compañerismo entre nosotros, mucha colaboración y así seguramente este oficio tendrá futuro», concluyó Janeth Angarita, líder de Asocomsua.