El 65 por ciento de los bogotanos se sienten satisfechos de vivir en la capital a pesar del incremento en la percepción de inseguridad. Pero el porcentaje cayó siete puntos, ya que el año pasado el nivel alcanzó un 72 por ciento en las personas encuestadas por el programa «Bogotá Cómo Vamos».


Carlos Córdoba, coordinador de la encuesta, dijo que la población de estratos bajos manifiesta que siguen gastando más dinero en salud, educación y vivienda, y un 21 por ciento de los ciudadanos se considera pobre.

Un 30 por ciento de los encuestados aseguran que la crisis financiera ha empeorado en el segundo semestre del año y que se ha empezado a sentir con más fuerza la falta de dinero, de empleo y de vivienda.

El estudio también revela que la tasa de desempleo en Bogotá no se ha logrado reducir; se mantiene en el 11,3 por ciento: una tasa por encima de otras ciudades latinoamericanas como Lima, Montevideo y Quito, según la CCB.

El crecimiento económico de la ciudad ha incentivado la diferencia entre ricos y pobres. Los primeros tienen todo en el norte, mientras a los del sur les toca ir hasta el norte para conseguir servicios de salud, recreación y cultura», dijo Jorge Iván González, director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional.

Finalmente el informe señala que «el 42 por ciento reconoce que dejó de pagar alguna de sus obligaciones. Lo primero que sacrifican los bogotanos es el pago a los servicios públicos (32 por ciento), seguido de la alimentación y la salud (25 por ciento), del arriendo (22 por ciento) y los créditos bancarios (10 por ciento). Es importante resaltar que disminuyó el número de personas que no consumió alguna de las tres comidas: pasó de 11 a 8 por ciento”.