Hurto de energía en Bogotá 2025: lo robado equivale al consumo de 430 mil hogares

Las pérdidas superan los mil millones de pesos y afectan la calidad y continuidad del servicio para miles de usuarios.

El hurto de energía en Bogotá dejó en 2025 un impacto que equivale al consumo anual de 430 mil hogares. Las cifras evidencian el alcance del robo de electricidad en la capital, una práctica que no solo genera millonarias pérdidas económicas, sino que también compromete la estabilidad del servicio para miles de usuarios.

En el año 2025 se detectaron más de 28 mil casos de irregularidades relacionadas con el hurto de energía en Bogotá y municipios cercanos. Entre las modalidades más frecuentes se encuentran las conexiones ilegales a la red, la manipulación o alteración de medidores y el robo de cableado eléctrico.

El volumen de energía hurtada supera los 56 gigavatios hora (GWh), una cifra que dimensiona la magnitud del problema: equivale al consumo anual de aproximadamente 430 mil hogares. Además, las pérdidas económicas asociadas a estas prácticas superan los mil millones de pesos, recursos que impactan directamente la sostenibilidad del sistema y la inversión en mantenimiento y modernización de la infraestructura.

Las autoridades han establecido que estas prácticas no se limitan a zonas residenciales, sino que también se presentan en sectores comerciales e industriales. Asimismo, identificaron que las localidades con mayor número de casos de hurto eléctrico son Kennedy, Puente Aranda y Los Mártires. En el ámbito regional, los municipios con más reportes son Soacha, Tenjo, Mosquera, Cogua y Madrid.

Impacto en el servicio y riesgos para la seguridad

El hurto eléctrico no solo representa un detrimento económico. Las conexiones ilegales generan sobrecargas en la red, variaciones de voltaje y fallas técnicas que pueden traducirse en interrupciones del servicio para miles de usuarios que sí pagan su factura regularmente.

Más de 300 mil clientes han resultado afectados por daños en la infraestructura, cortes no programados o deterioro en la calidad del suministro. A esto se suma el riesgo para la seguridad de las comunidades: instalaciones clandestinas pueden provocar cortocircuitos, incendios e incluso accidentes fatales.

Frente a este panorama, las autoridades y la empresa prestadora del servicio han intensificado operativos de inspección, revisión de medidores y recuperación de redes hurtadas, al tiempo que reiteran el llamado a denunciar conexiones ilegales y a evitar prácticas que ponen en peligro tanto la estabilidad del sistema como la vida de las personas.

Foto: Archivo Periodismo Público

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