¿Vuelve el racionamiento? Bogotá activa medidas ante posible llegada de El Niño

La ciudad implementa acciones para mitigar el impacto de la temporada seca y evitar un nuevo racionamiento.

Ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, Bogotá comenzó a implementar medidas para proteger el abastecimiento de agua y reducir el riesgo de un eventual racionamiento, en un contexto marcado por la preocupación ciudadana frente a una nueva temporada de sequía.

El suministro de agua en Bogotá está estrechamente ligado al comportamiento de las lluvias. Actualmente, cerca del 70% del abastecimiento proviene del sistema Chingaza, mientras que el resto se distribuye entre otros sistemas que complementan la demanda de la ciudad.

Aunque los niveles han mostrado recuperación en los últimos meses y se ubican por encima de los registros más críticos recientes, el antecedente de la última sequía mantiene la alerta. Durante ese periodo, los embalses llegaron a niveles cercanos al 16%, lo que obligó a implementar racionamientos en diferentes zonas de la ciudad.

El fenómeno de El Niño suele generar una disminución significativa de las precipitaciones, lo que impacta directamente la capacidad de los embalses y pone a prueba la capacidad del sistema para sostener la demanda de la ciudad.

Preparación y margen de respuesta

Frente a este panorama, el Distrito, junto con la Corporación Autónoma Regional (CAR), ha fortalecido el monitoreo de los niveles de los embalses y ha realizado ajustes en la operación del sistema para optimizar el uso del agua. Estas acciones buscan anticiparse a escenarios críticos y evitar medidas restrictivas.

Además, se ha mejorado la capacidad de respuesta frente a periodos secos, lo que permitiría manejar con mayor margen una eventual reducción en las fuentes hídricas.

A pesar de las acciones institucionales, las autoridades advierten que el comportamiento de los usuarios sigue siendo determinante. Actualmente, las pérdidas de agua en el sistema, entre fugas y conexiones irregulares, pueden representar cerca del 34%, lo que evidencia la necesidad de un uso más eficiente del recurso.

Por eso, el llamado se mantiene: reducir el consumo, evitar el desperdicio y adoptar hábitos responsables puede ser clave para enfrentar un posible periodo de sequía sin llegar a un nuevo racionamiento.

Foto: CAR/Canva

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