Del tráfico ilegal a la libertad: así fue el regreso de 23 loros rescatados en Cundinamarca por la CAR
Las aves fueron rescatadas del tráfico ilegal cuando apenas eran polluelos. Tras un largo proceso de rehabilitación, hoy vuelan libres en su hábitat natural.
Después de haber sido arrancadas de su hábitat cuando apenas eran polluelos, 23 loras cabeciamarillas hoy vuelven a surcar los cielos en libertad. Su historia, que comenzó con un operativo contra el tráfico ilegal de fauna, terminó convirtiéndose en un caso exitoso de rehabilitación que hoy sirve de referencia para la conservación de especies silvestres en Colombia.
Un año después de su liberación, el seguimiento realizado por las entidades ambientales dejó un resultado alentador: la mayoría de las aves logró adaptarse nuevamente a la vida silvestre, integrándose a bandadas de su misma especie y sobreviviendo en un entorno natural, algo que pocas veces se consigue con ejemplares que han pasado por procesos de tráfico ilegal.
La experiencia hace parte de una investigación desarrollada por la Fundación Loros, con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y Cardique, que buscó evaluar nuevas estrategias para mejorar la rehabilitación y reintroducción de aves rescatadas.
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Todo comenzó en marzo de 2024, cuando las autoridades decomisaron 23 loras cabeciamarillas en el municipio de Puerto Salgar, luego de que fueran extraídas ilegalmente de sus nidos para ser comercializadas.
Los ejemplares fueron trasladados al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de la CAR, donde permanecieron durante varios meses bajo observación médica y veterinaria. En ese tiempo recibieron alimentación especializada, controles de salud, tratamientos preventivos y un seguimiento constante para garantizar que estuvieran en condiciones de regresar a la naturaleza.
Un entrenamiento antes de volver a volar
Superada la primera etapa de recuperación, las aves fueron llevadas al municipio de Villanueva, Bolívar, donde inició una fase diferente: aprender nuevamente a comportarse como animales silvestres.
Allí participaron en un programa de entrenamiento que incluyó vuelos controlados, fortalecimiento de habilidades para buscar alimento, interacción con otras aves y adaptación al entorno natural, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de supervivencia una vez fueran liberadas.

Los resultados fueron positivos. Según el seguimiento realizado un año después, las aves alcanzaron una supervivencia superior al 72 % y lograron integrarse casi en su totalidad a las bandadas silvestres presentes en la zona donde fueron liberadas.
El proyecto también permitió rehabilitar y devolver a la naturaleza otras aves, como guacamayas y guacamayas carisecas, fortaleciendo el conocimiento científico sobre la recuperación de especies afectadas por el tráfico ilegal.
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Desde la CAR destacaron que este tipo de procesos demuestran que combatir el tráfico de fauna no termina con el rescate de los animales. La verdadera recuperación implica meses de trabajo técnico, investigación y seguimiento para que cada ejemplar tenga una segunda oportunidad de vivir en libertad y contribuir nuevamente al equilibrio de los ecosistemas.
Foto: CAR
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