VIDEO | ¡Adiós al celular en los colegios de Bogotá! Galán pone fecha y cambia las reglas

La medida cobijará a colegios públicos y privados y restringirá el uso de estos dispositivos durante la jornada escolar, incluidos los descansos.

Los recreos podrían dejar de ser el momento para revisar TikTok, responder mensajes o ponerse al día con WhatsApp. En Bogotá, los celulares tendrán nuevas restricciones dentro de los colegios y las instituciones ya tienen un plazo para convertirlas en reglas concretas.

La apuesta busca recuperar la atención de los estudiantes, pero la discusión no termina en apagar una pantalla: ahora los colegios tendrán que encontrar la manera de hacer cumplir la medida sin convertir cada celular en motivo de sanción o conflicto.

El cambio que llegará a los colegios

Durante años, el celular pasó de ser un elemento prohibido en muchos salones a convertirse en una herramienta que los estudiantes llevan prácticamente a todas partes. Ahora Bogotá quiere poner nuevamente límites.

La nueva regulación establece que el uso de celulares y otros dispositivos con pantalla deberá restringirse durante la jornada escolar en colegios públicos y privados.

Y hay un detalle que cambia bastante el panorama: la regla también alcanza los descansos.

Eso significa que el teléfono no podrá utilizarse libremente cada vez que termine una clase. La intención de la Administración Distrital es que esos minutos vuelvan a convertirse en espacios para conversar, jugar, compartir con otros compañeros o simplemente desconectarse de las pantallas.

Por su parte, las instituciones educativas tendrán seis meses para incorporar las nuevas disposiciones en sus manuales de convivencia, y no se trata únicamente de escribir que “el celular está prohibido”. Cada colegio deberá establecer cómo aplicará la medida, qué excepciones tendrá y qué ocurrirá cuando un estudiante decida no cumplirla.

El celular no desaparece de las clases

La medida tampoco pretende borrar la tecnología del proceso educativo, cuando exista una finalidad académica, los docentes podrán autorizar el uso de los dispositivos para desarrollar determinadas actividades. En el caso de los estudiantes desde octavo grado, se contempla expresamente el uso pedagógico bajo orientación del profesor.

La idea es que deje de ser el estudiante quien determine en cualquier momento si quiere revisar una red social, contestar un mensaje o grabar un video, y que el dispositivo pase a utilizarse cuando realmente haga parte de una actividad educativa.

Bogotá ya tomó la decisión. Ahora viene la parte complicada: lograr que seis meses de cambios en los manuales de convivencia se traduzcan realmente en menos dependencia de las pantallas y no simplemente en más peleas por un celular.

Foto: Alcaldía de Bogotá/Canva

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