Es natural que «Maiporé» cambiará la vida y estética de Soacha, pues no solamente con ella tendremos vida nueva para sus habitantes, si no que ha de surgir la vivienda para todos sus compradores y, especialmente, se suspenderán viejas deficiencias e injusticias por la carencia de ideas para la creación de residencias que en otros países son obligación consignada en su propia Constitución.


Creemos perfectamente en la solvencia de los constructores encargados de su ejecución, ya que tal vivienda en Soacha está en mora desde hace muchos años, pues nada han hecho los gobernantes del Municipio para buscar su solución, ya que han facilitado la especulación en lo poco llevado a cabo por los particulares y hasta han dejado de mirar hacia la corrupción que se ha desatado en la expedición de las licencias.

Pero hay que mirar la inversión de sus propios compradores, salida con esfuerzo, dolor y lágrimas, quienes muchas veces han sido explotados por vividores de algunas administraciones públicas, o con las «tumbadas» que algunos vivos decían «conseguirlas» a cambio de ingentes sumas salidas de los desfondados bolsillos de los pobrísimos habitantes de nuestra tierra soachuna; también se debe analizar la irresponsabilidad de las administraciones que han ignorado el grado de descomposición de la clase política local que, como decíamos por la radio hace unos seis años, ha llegado a tal extremo, que Soacha no tenía zonas verdes en sus escasos lugares residenciales, con viviendas de interés social, porque éstas habían sido negociadas.

Así, Fernando Rojas, gerente de proyectos del Hogar del Sol, decía en la Internet que la Administración Municipal no había cumplido con las obras de infraestructura a que se comprometió, y que para que se expidiera la licencia de construcción al proyecto, «emisarios» de la clase política de Soacha pidieron $250.000.oo por la aprobación de cada casa. Que él se negó y sólo consiguió la licencia cuando los vendedores de los lotes protestaron enérgicamente ante el Alcalde de la época. Hechos que denunciamos a través de los micrófonos de Radio Rumbo el 27 de febrero de 2.004, diciendo, además, que de 84.290 viviendas censadas en 2.003, 13.952 no tenían acueducto y 11.500 carecían de alcantarillado, y que la inseguridad era de terror, esto último aún vigente.

En aquella oportunidad decíamos por la misma radio soachuna: «Es posible que quienes han escuchado ese resumen de una parte de las páginas de Internet de que hemos dado cuenta, se pregunten interiormente: ¿Es esa la real situación de nuestro Municipio?

Somos acaso responsables de lo que está pasando en nuestra tierra? Con nuestra pasividad estamos permitiendo que hechos tan graves se hayan dado y posiblemente se sigan sucediendo?. Por qué el 70% de las urbanizaciones son piratas y quiénes las promueven?. Por qué tanta inseguridad y tanta violencia practicada en muchos casos por menores de edad que, a su vez son vendedores de droga?. Cuándo tendremos vivienda decente para los naturales y algo más de la que hoy tienen cerca de 100.000 invasores en Soacha que, también son seres humanos?

Todos estos antecedentes y, sobre todo, conociendo la trayectoria de los futuros constructores de Maiporé, nos hacen concebir la absoluta certeza del éxito del plan ideado y, ahora, concebido por quienes quieren solucionar los principales problemas de Soacha y que sus habitantes pueda vivir como seres humanos.

JOSE IGNACIO GALARZA M .

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