Familiares y amigos despedían a Rubén Darío Castro, de 23 años de edad, cuando un insensato comenzó a disparar.

El sonido de las balas dejó fríos a los asistentes, quienes en medio del dolor despedían a este joven que murió tras un accidente en una motocicleta en Ciudad Bolívar. Pero los disparos también alertaron a la policía, por eso uniformados ingresaron al cementerio Jardines del Apogeo para capturar al hombre que portaba el arma.

Lejos de la solemnidad que debe acompañar unas exequias, los tiros le dieron un tinte de terror al entierro.   Cuentan que estaban en la oración final que pronunciaba el sacerdote, cuando de repente se escucharon disparos que generaron caos y confusión.

Minutos después del hecho, ingresaron varios policías al cementerio para dar con el hombre armado, a quien detuvieron junto a dos menores de edad; los quedaron bajo investigación y a órdenes de las autoridades competentes.

Hubert Castro, padre del joven fallecido, aseguró que fueron varios los disparos dentro del cementerio, incluso su carro evidencia varios impactos de bala.