Abusos y atropellos en la época electoral

Cansados de la presión que ejercen algunos directores y secretarios de despacho de la Alcaldía de Soacha, se encuentra un grupo de contratistas y funcionarios de la administración municipal. Dicen que por el simple hecho de no apoyar a un candidato que participa en la actual contienda electoral,  son sometidos a atropellos, desconocimiento, abusos y hasta amenazas de cancelarles el contrato.

 A este medio han acudido varios contratistas a denunciar el tema, pero como es obvio no mencionamos su nombre porque de lo contrario saldrían sin piedad de la administración municipal, como quien dice,  todos los funcionarios deberían  pensar igual y no tendrían derecho a ejercer la libre democracia, so pena de estar señalados, presionados y amenazados por sus jefes.

Triste realidad la que se vive en la Alcaldía de Soacha por estos días cuando estamos a un mes y algo más de 20 días para que se realicen los comicios electorales, una jornada denominada la fiesta democrática para los colombianos, pero que en el caso de Soacha su preámbulo se ha convertido en un tormento y martirio  para quienes piensan diferente a aquellos que se creen con el derecho de manipular la conciencia de los demás.

Pero más triste aún que algunos directores y secretarios de despacho se presten para semejante atropello y abuso, pensando quizá que los funcionarios y contratistas son borregos que deben obedecer a su pastor y que no tienen derecho a pensar y elegir libremente.

No señores. Colombia es un país democrático y Soacha no puede ser una república independiente donde se abuse del poder  y salgan a flote  prácticas  propias de  siglos pasados, donde el Rey abría la boca y sus séquitos obedecían. O quizá también vale la pena mencionar a Maquiavelo cuando convenció al  Rey de dominar las masas con un discurso convincente pero mentiroso.  Para este filósofo, político y escritor italiano, el arte de conquistar, conservar y saber utilizar el poder conlleva acciones hasta moralmente malas, que van desde actuar y aparentar manteniendo la palabra y la integridad para con su pueblo, hasta comportarse como un animal, en caso que sea conveniente, tal como lo explica en la fábula de la zorra y el león.

Se supone y así lo vendió el “Profe” cuando asumió esta administración, que en sus cuatro años de mandato prevalecería el respeto hacia las personas, reflejado en su Plan de Desarrollo “a escala humana”. Pero algunos funcionarios mediocres, egoístas y abusivos se creen con el derecho de formar repúblicas independientes y atropellar a los demás, especialmente  en esta época de campañas políticas donde prevalece el interés personal y las ganas de seguir manipulando desde el ejercicio del poder.

“Entendible” que muchos no quieran soltar la gallinita de los huevos de oro y a costa de lo que sea deseen  seguir aferrados al poder, porque detrás de este hay grandes contratos que los atornillan al cargo, pero también hay que entender (quieran o no) que estamos en una libre democracia donde cada quien es libre de pensar y  elegir a su antojo. Y aquí no se trata de lealtad, como algunos lo han querido vender, se trata de respeto por el otro y por la diferencia.

No mencionamos nombres de candidatos porque ellos están haciendo su campaña, pero sí hay que rechazar el atropello que algunos secretarios y directores han venido cometiendo contra aquellos que  han manifestado abiertamente  su intención de no someterse a  las directrices de apoyar a quien se indique desde la administración municipal.

Señores: Vergüenza deberían sentir valerse del poder para cometer semejantes atropellos y  creer que en pleno siglo XXI las personas deben agachar la cabeza y obedecer sin mencionar palabra alguna.  Recuerden que esa época ya pasó y en vez de estar haciendo una persecución política a todo aquel que piensa diferente, deberían más bien preocuparse por hacer las cosas bien, dar ejemplo a sus hijos y familia,  y cumplir a cabalidad las funciones propias de sus cargos.

Que gane el mejor y que el triunfo el 27 de octubre sea para el candidato más idóneo, preparado, honesto  y  que sea capaz de convencer con  argumentos al pueblo, no con patrañas, canalladas ni mentiras.

La democracia es libre,  un ejercicio de ideas, argumentos y propuestas, no un conjunto de embustes y farsas  para maltratar, atropellar, presionar y abusar de los demás, propios de una tiranía.

Ojalá quienes han venido aplicando esta abominable  práctica entiendan que hay que  jugar limpio, que contratistas y funcionarios deben  tomar sus propias decisiones y actuar con libertad porque la democracia así lo concibe. Recuerden  que el poder no es eterno, hay que actuar con prudencia.

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