Los sitios de rumba que quieran ir hasta las seis de la mañana, deberían encargarse de los borrachos y los daños que provoquen.


La propuesta no se trata sólo de horarios. Lo que plantea la alcaldesa de Chapinero, Blanca Inés Durán es que los sitios que quieran vender licor se hagan responsables de las personas que se pasan de copas, de los daños que éstas produzcan y que incluso la Policía empiece a entrenar a los uniformados para que identifiquen personas intoxicadas con licor adulterado y aprendan toda la dinámica de la rumba.

En un principio, se crearían “licencias de venta de licor que permita que los establecimientos respondan con una póliza o seguro de daños a terceros por lo que les suceda a sus clientes y para controlar la venta indebida de licor”.

Esta licencia, sin embargo, tendría que ser impuesta a los dueños de discotecas y bares a través de una ley que tramite el Congreso de la República, que incluso podría ser incluida en el nuevo código de Policía, que ya está en debate.

El otro punto que propone Durán es que haya tres categorías para identificar la rumba, y con ellos se determine qué están dispuestos los establecimientos a hacer o pagar.

Las categorías serían A, AA y AAA, “cada una con unas condiciones de horario diferentes, por ejemplo, los establecimientos tipo A como cigarrerías, licoreras, tiendas y supermercados sólo podrán vender licor hasta las 11 de la noche, pues no cuentan con las condiciones para proteger a sus clientes”, explicó la mandataria local.

Los sitios AA, podrían funcionar hasta las tres de la mañana sólo si no se encuentran en zonas residenciales. Serían bares y discotecas que cumplan con los requisitos legales y que no generen problemas de ruido.

Finalmente, los establecimientos AAA “son aquellos establecimientos que podrían funcionar hasta las 6:00 de la mañana siempre y cuando cuenten con una infraestructura adecuada con planes de contingencia, salidas de emergencia suficientes, personal calificado para atender primeros auxilios, además de los requisitos de los AA”, indicó Blanca Inés Duran.

Éstas discotecas, sin embargo, tendrían que estar equipadas para que el ruido que se genere en su interior no moleste a personas que puedan vivir cerca, así como planes de contingencia y campañas para el manejo de personas que salgan de allí en estado de embriaguez, para que no causen problemas, por ejemplo, en la ciclovía de los domingos o con las personas que van a trabajar los sábados en la mañana.

Fuente: Katherine Loaiza, terra.com