Es un sistema de software y hardware que puede procesar miles de millones de información (datos, voces y video) y arrojar resultados en cuestión de segundos

Expertos en el tema dicen que la analítica sirve, por ejemplo, en el seguimiento y ubicación de algún presunto delincuente. A través de las más de 6.338 cámaras que están conectadas con el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4), y con información de las características del sospechoso y cómo está vestido –que son reportadas por las víctimas o los testigos–, se puede ubicar el sitio por donde transita esa persona o la que responde a la descripción. Lo mismo se puede hacer con un vehículo vinculado a algún delito o robado.

Hasta ahora todo esto se ha hecho de manera manual y toma días y hasta semanas, mientras los investigadores de la Policía visualizan decenas de horas de videos de varias cámaras y reconstruyen la ruta tomada por el sospechoso en la huida, hasta determinar la ubicación.

Para entender más cómo funciona la analítica de datos, casos de seguimiento a delincuentes que hoy las autoridades se demoran días y hasta semanas en resolver, con esta tecnología apenas se tomarían unos segundos. Con la descripción de la persona, el sistema se toma apenas 53 segundos para presentar en pantalla las personas que coinciden con la descripción suministrada y la dirección. De hecho, un video de 30 minutos se puede tener totalmente visualizado en 3.

Lo que hoy asegura el secretario de Seguridad de Bogotá, Hugo Acero, es que la ciudad tenga este año un centro de analítica donde sea depurada y almacenada toda la información capturada (video, datos y voz) en los seis centros de monitoreo que tiene la capital.

Por este motivo, la alcaldía Distrital espera adquirir un software y un hardware de analítica avanzada y crecer en 800 cámaras interconectadas con el C4 este año –y entre 2.000 y 3.000 en el cuatrienio– y adquirir 1.000 licencias de analítica para las cámaras actuales. “La idea es mirar cómo logramos predecir el delito y cómo podemos prevenirlo”, asegura.

Acero dice que su objetivo es tener la tecnología para el reconocimiento facial, un tema que, aclara, es polémico y por eso mismo debe contemplar unos protocolos muy claros, fuertes sanciones para quien los viole. Pero, además, se debe tener acceso a la base de datos de la Registraduría, entidad con la que ya adelantan conversaciones. Lo mismo se trabaja con la información de las placas de los automotores.

El exsecretario de Seguridad, Daniel Mejía, recordó que este proceso comenzó en la administración de Enrique Peñalosa, quien recibió 267 cámaras y entregó casi 5.000. “La analítica va a ser el futuro y es una herramienta fundamental en la lucha contra la criminalidad y el manejo inteligente de una ciudad, el tráfico, y el manejo de la pandemia. Es una herramienta que, bien manejada, con los protocolos bien establecidos y reglas claras de respeto a la intimidad, puede llevar a grandes resultados”, dice. Recuerda que en el atentado a la Escuela de Cadetes General Santander, hace dos años, esa tecnología permitió en parte reconstruir el recorrido del carro bomba.

Finalmente, el experto en seguridad, Johan Avendaño, ve la analítica como una gran oportunidad para resolver problemas como la inseguridad, pero advierte de la necesidad de tener protocolos claros sobre la protección de la intimidad y de datos personales.

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