El senador del Polo Democrático se adelantó al debate electoral y aseguró que es necesario hacer una propuesta diferente al modelo que representan el presidente Juan Manuel Santos y su antecesor Álvaro Uribe Vélez


Cuando el presidente Juan Manuel Santos entra en la etapa final de su mandato, ya empiezan a aparecer aspiraciones a sucederlo en la Casa de Nariño. La primera oficial es la del senador de Polo Democrático Alternativo, Jorge Enrique Robledo, quien hará pública su candidatura, como precandidato de la colectividad, el miércoles en la mañana.

Por otro lado, el sector de la izquierda política ya no tiene como principal representante al Polo Democrático, en la coyuntura de paz han surgido nuevos partidos y movimientos como la Unión Patriótica, Marcha Patriótica, la Cumbre de los Pueblos, entre otros, que no están alineados el Polo.

Esta es la carta con la que Robledo oficializa la aspiración:

Bogotá, 26 de octubre de 2016.

Comité Ejecutivo Nacional (CEN)
Polo Democrático Alternativo
Ciudad

Ref. El Polo debe decidir sobre su candidatura a la Presidencia

Cordial saludo:

En 2018 se elegirá al presidente de la República y a los congresistas. Las elecciones serán cruciales para el futuro de un país que espero haya superado medio siglo de lucha armada, pero en el que seguirán los demás problemas que nos agobian.

El Polo debe iniciar su proceso para escoger una candidatura capaz de vencer y gobernar con un programa democrático diferente al neoliberal que tanto daño le ha hecho a Colombia, y que encarnarán los candidatos de Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez. Les informo de mi decisión de participar, como precandidato, en dicho proceso, en respuesta que a muchos compatriotas, de todas las condiciones sociales y políticas, me han animado a asumir ese honor y esa gran responsabilidad.

Como de lo que se trata es de que el país deje de ser gobernado por los mismos para evitar que siga pasando lo mismo, nuestro programa de gobierno expresará los intereses y derechos de los sectores populares urbanos y rurales, que tanto sufren en nuestro país, pero también de las clases medias, cada vez más maltratadas, y del empresariado, asimismo víctima del libre comercio que nos impide superar el atraso productivo y generar riqueza y empleo.

Bienvenidos los polistas, claro, pero también los que no tienen partido político y los que, teniéndolo, con su esfuerzo voluntario, quieran construir una nueva Colombia, en la que prosperen las condiciones de vida y trabajo de los asalariados (empleos, ingresos, salud, educación, entre otros), la economía de los pequeños y medianos propietarios urbanos y rurales y empresariales, un sector financiero al servicio del país, la protección del medio ambiente, la democracia auténtica –contraria al fraude electoral y al constreñimiento armado y desarmado de los electores–, la más decidida lucha contra la corrupción pública y privada y las relaciones con todos los países, partiendo del respeto a las soberanías y el beneficio recíproco.

Solo por los pésimos gobiernos de siempre puede explicarse por qué Colombia no disfruta del progreso de otros países, dado que poseemos un gran territorio lleno de riquezas de todo tipo y una Nación tan inteligente, creativa y trabajadora como la que más. Lo único que falta para que el país tome el rumbo al que tiene derecho es que todos los demócratas y patriotas, en una gran convergencia nacional, nos unamos y decidamos cambiarlo.