El juez había salido, como de costumbre, a las 5:30 a.m. a pasear a ‘Motas’, su mascota más querida. Pero cuando regresaba, media hora después, fue sorprendido por dos sujetos en moto, quienes dispararon con un revólver en repetidas ocasiones acabando con su vida.


José Fernando Patiño Leal, de 52 años, cayó en lo alto de la escalera de acceso a su apartamento, ubicado en un edificio de cinco pisos de la calle 66 con la carrera décima, sector de Chapinero.

«Todos pueden decir quién era José Fernando. Que sepamos él no había recibido ningún tipo de amenazas y nunca nos comentó de un posible enemigo», exclamó Nury Patiño, hermana del occiso, quien indicó, además, en medio del llanto, que toda su familia está consternada por lo sucedido.

José Fernando se desempeñaba como Juez Séptimo de Ejecución de Penas de Cundinamarca, con sede en Soacha.

«Era un hombre dedicado a su profesión, la cual desempeñaba desde hace 35 años. Fui su compañero de estudio y amigo de toda la vida. Ambos somos egresados de la Universidad Autónoma de Colombia», contó el abogado Jorge Rojas, frente al inmueble en donde fue baleado el profesional.

Patiño Leal laboró hasta diciembre como Juez de Descongestión de los juzgados especializados de Cundinamarca, contó uno de sus familiares.

«Estamos de acuerdo en que José Fernando no recibió ningún tipo de ayuda, a pesar de que enfrente del edificio existe una prestigiosa clínica. Allí se negaron a brindarle atención médica», aseguró Nury Patiño, hermana del ultimado juez.

El jurista residía en un piso superior con su esposa Rosalba Ruiz y sus hijos. «En los juzgados especializados siempre hay casos delicados. Pero no había ninguno que lo preocupara», precisó Rojas, su amigo.

Se pronunciaron

Los colegas del jurista, unos 15 jueces penales del circuito, se pronunciaron con respecto al crimen y pidieron al Consejo Superior de la Judicatura promover para ellos mejores medidas de seguridad.

«Repudiamos y lamentamos el homicidio del juez José Fernando Patiño. Exhortamos a las autoridades públicas a realizar la investigación que permita judicializar a los autores materiales e intelectuales», expresaron los profesionales.

¿Qué dice la policía?

Según el coronel Efreide Botia Gómez, comandante de Policía de Chapinero, se trató de un lamentable y típico caso de sicariato.

«El juez comenzaba a disfrutar su primer día de vacaciones, cuando fue sorprendido por los criminales, los cuales, según los primeros testimonios, emprendieron la huida hacia la décima. La investigación girará en torno a su labor de juez. Esperamos la colaboración ciudadana», indicó el alto oficial.

Fuente: Colprensa