Comienzan a vencerse los plazos para quienes aspiran a ser candidatos a la alcaldía de Soacha para el período 2011-2015. Las renuncias, que por supuesto serán varias en los diferentes niveles del gobierno, tienen por objeto que ninguna aspiración quede inhabilitada a no ser que razones de orden legal y disciplinario digan lo contrario.


En el ambiente político se escuchan desde hace rato los nombres de cerca de ¡treinta candidatos! que van desde algunos ex alcaldes, varios concejales en ejercicio, ex candidatos a la cámara, contratistas, ex funcionarios de la actual y anteriores administraciones, ex funcionarios de instituciones del orden nacional y hasta los de aquellos que reiteradamente han visto frustradas sus aspiraciones de obtener el favor de los electores.

Un factor común que me parece necesario tener en cuenta en esta nueva aventura electoral, tiene que ver con las numerosas expresiones de transfuguismo que ha caracterizado la acción política de muchos de los actuales aspirantes, lo cual no dejará de producir desconcierto y preocupación tanto entre los electores como entre los analistas políticos y los jefes “naturales” de los partidos que darán los avales.

Los electores se hacen conjeturas por los “ires” y “venires” de sus líderes políticos. Esta variable así como la capacidad económica de los candidatos para enfrentar una larga campaña y su capacidad misma para concebir un proyecto político serio, son entre otros los obstáculos a los que se verán enfrentados muchos de ellos.

Cómo se realinearan las fuerzas políticas de La U, CR, PL, PCC, el PDA, el PV, el PIN, ¿quiénes serán los candidatos por estas fuerzas, se harán consultas o no se harán? ¿Se impondrán los candidatos desde arriba, es decir que se impondrán por encima de la voluntad popular como parece que va a ocurrir en algunos casos?, ¿cómo jugarán los locales en relación con el candidato a la gobernación? Son múltiples los interrogantes que surgen en el contexto de la dinámica política de Soacha que desde esta columna se intentaran ir respondiendo.
Es importante destacar el hecho de que por primera vez en el municipio una mujer de estirpe soachuna presente a consideración su nombre no solo ante sus electores en una eventual consulta interna de su partido, que sería lo ideal, sino ante toda la comunidad en general. El acentuado y protuberante machismo de los dirigentes políticos locales, sobre todo los del partido al cual pertenece la candidata, ha sido refractario a darle el apoyo para que una aspiración de género con una importante trayectoria en el ámbito departamental se habrá paso en la política local.

En este caso, como en el caso de los demás partidos, se debe pensar en dos asuntos fundamentales: Pensar en Soacha y en la renovación del liderazgo político local.