Comerciantes y peatones que transitan por la carrera 7, entre Unisur y la Calle 22, ya no saben qué hacer por el incremento de la delincuencia. La situación es tal delicada que los atracos y el raponeo ya hacen parte de la vida diaria de los habitantes que frecuentan este sector del centro de la ciudad.


La preocupación es constante entre los transeúntes, trabajadores y comerciantes que a diario permanecen o transitan por la carrera séptima, especialmente en el sector comprendido entre Unisur y la Calle 22, dado que es común encontrarse con aquellos personajes que comúnmente se denominan “ñeros”, con delincuentes en bicicleta o a pie, quienes solamente esperan la oportunidad de robar o atracar a cualquier desprevenido ciudadano.

Aunque la problemática de seguridad se extiende por todo el municipio, en esta zona, que es una de las más céntricas y que se ubica sobre uno de los puntos más concurridos de Soacha, la situación se ha tornado peligrosamente alarmante. Al menos así lo afirman las personas consultadas, como por ejemplo una de las empleadas de la Academia de Conducción San Mateo, quien fue víctima de un atraco a plena luz del día y mientras desempeñaba sus labores cotidianas.

“A eso de las 10 de la mañana estábamos haciendo la cotización de un curso y una alumna se encontraba esperando a que llegara el profesor, en ese momento entraron tres adolescentes vestidos como “ñeros” que venían en bicicletas, luego trataron mal a la muchacha, yo me asusté y uno de ellos me amenazó con una pistola, pero reaccionaron pensando que ya se le había avisado a alguien más sobre lo que estaba pasando, entonces cogieron sus bicicletas y se fueron rápido, aunque se alcanzaron a llevar el celular de la muchacha”, señaló la mujer.

También dijo que la llegada de las autoridades ocurrió dos horas después de los hechos, por lo que la única respuesta que le dieron fue que ya no se podía hacer nada. Si bien este es uno de los últimos casos que se han presentado, la comunidad manifiesta que el apoyo de la policía no es suficiente para controlar el incremento de delitos como el raponazo, el cual se perpetra con más facilidad por parte de los delincuentes, teniendo en cuenta que muchos de ellos se movilizan en bicicleta, específicamente por el andén, ya que no hay una ciclorruta adecuada para impedir que esto suceda.

“En cualquier momento suenan las alarmas, uno se asoma y escucha a la gente gritando porque le raparon el celular, una bicicleta o el bolso. Esperamos que nos colaboren con más seguridad aquí y que ojalá pongan más policía caminando y patrullando para que los delincuentes vean que es muy difícil para ellos robar y no se atrevan a hacerlo porque esto pasa a diario”, expresó Saúl Narváez, habitante del barrio La Amistad.

Por lo pronto, la comunidad espera que se termine la construcción del puente peatonal de la calle 22 (Tropezón), para ver si con ello la policía aumenta los operativos y dispone de un número mayor de uniformados para patrullar el sector. Mientras tanto, muchos habitantes se deben encomendar “al altísimo” para que no les ocurra nada cuando tengan que cruzar por esta peligrosa zona del centro de la ciudad de Soacha.