Atrasos de Nueva Esperanza se financiarán con el bolsillo de los usuarios

Entre los pagos que se realizan en la factura mensual de energía, hay un indicador denominado el “cargo por confiabilidad”, un recaudo que sirve como fuente de inversión para desarrollar obras de generación y transmisión eléctrica, tal es el caso de Nueva Esperanza que avanza en la construcción de subestación en Soacha.


Mientras está lista la subestación de Soacha y otros puntos necesarios para poner al servicio el complejo eléctrico Nueva Esperanza, la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) ha dado un paso clave para evitar que la capital, el centro y oriente del país sufran un apagón en los dos próximos años. La casa matriz del Grupo de Energía de Bogotá puso en operación un nuevo sistema eléctrico que le permitirá hacer más eficiente el servicio de energía para 12 millones de colombianos.

La iniciativa consta de la ampliación de la subestación Tunal de 230 kilovatios (Avenida Boyacá N° 24-25 sur), en la que se instaló un Sistema de Compensación. Este mecanismo permitirá regular la demanda de la energía durante horas pico, para que el aumento del voltaje no cause daños en los electrodomésticos en los hogares o que haya un apagón por la saturación de la demanda.

El presidente de la EEB señaló que la inversión ascendió a US$35 millones y que esta obra “permite asegurar la demanda y entrega en firme del fluido eléctrico cuando haya máxima demanda en las horas pico y en diciembre en esta región, hasta que Nueva Esperanza esté listo”.

Para Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional, el compensador será de gran ayuda, porque sin la necesidad de aumentar la capacidad de transmisión de energía, se puede optimizar el recurso que ya llega a los departamentos.

El sistema de la EEB alivia las demoras de Nueva Esperanza, un proyecto que se proyecta empiece a funcionar en noviembre de 2015 y consta de la construcción de una subestación de energía en Soacha, a cargo de Empresas Públicas de Medellín (EPM) para llevar energía desde las subestaciones El Guavio, (Ubalá, Cundinamarca) y Bacatá (Tenjo, Cundinamarca), hasta el centro y oriente de Colombia: Meta, Guaviare y norte del Tolima.

Como la obra ha tenido demoras, fue necesario que el Ministerio de Minas y Energía adelantara la ejecución de varios proyectos a cargo de Codensa, EEB, ISA y Emsa, para garantizarles a los colombianos de esos departamentos el suministro de la energía.

“Nueva Esperanza es clave para el manejo de la energía que usa la ciudad, porque Bogotá no es autosuficiente, sino que se trae la energía del resto del país. Así que si el proyecto no está listo, se deja el sistema vulnerable, con riesgos de racionamientos”, destacó Corredor.

Entre los pagos que realizan los colombianos en su factura mensual de energía, hay un indicador denominado el “cargo por confiabilidad”, un recaudo que es vital para el sector, porque sirve como fuente de inversión para desarrollar las obras que mejoran el sistema de generación y transmisión eléctrica.

Sin embargo, inquieta que por las demoras de Nueva Esperanza, el Gobierno tuvo que recurrir a otros proyectos “que todos los colombianos también tendrán que pagar en su factura”, agregó Corredor.

De hecho, los sobrecostos que se generen en el proyecto de EPM, ajenos a la ejecución propia de la empresa, como demoras en las licencias o problemas con la comunidad, también saldrán del bolsillo de los usuarios.

Fuente: Larepublica.co

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