Aunque las autoridades presentan cifras que indican disminución en los índices de delitos en el municipio, la realidad en las calles es otra.  La ola de inseguridad que se ha desatado en los últimos meses es alarmante y la ciudadanía ya no sabe qué hacer.

Atracos, robos, raponazos, asaltos al transporte y hurto a viviendas, son los delitos que más siente la ciudadanía del municipio por factores como el aumento exagerado de la población, la llegada masiva de venezolanos,  falta de estrategias de las autoridades, poco pie de fuerza y la nula solidaridad de los mismos habitantes.

No es secreto manifestar  que Soacha es una ciudad insegura y que siempre se han presentado hechos delictivos, pero lo que está pasando en los últimos meses se sale de lo común. Sólo esta semana la ciudadanía reportó a este medio 8 casos de atracos y hurtos.

 “Mientras dormía  se me entraron dos ladrones a mi casa bajo la modalidad de escalera humana, me robaron el televisor, los celulares y dinero en efectivo; además me amenazaron todo el tiempo”, dijo Yamile Mahecha, residente en el sector del Camilo Torres.

“El martes como a las 7:00 p.m caminaba con una amiga en Compartir cuando de un momento a otro se me lanza un ladrón con puñal en mano a robarme el bolso y el celular. Yo me opuse, grité, hice de todo y a pesar de que había mucha gente, nadie me ayudó  y finalmente el ladrón se llevó mis pertenencias”, aseguró Andrea del Pilar Guzmán, residente en la comuna uno.

Pero los casos reportados a este medio no son los únicos que pasan. Diariamente en las calles de la ciudad los ciudadanos son víctimas de los delincuentes en todas sus modalidades; por ejemplo, el miércoles de esta semana en un local de una reconocida marca, ubicado a escasos metros del parque principal de Soacha, una funcionaria pública fue engañada por dos sujetos cuando se tomaba un café; los delincuentes se llevaron su celular.

Otro caso sucedió en San Mateo cuando ladrones irrumpieron un local comercial y robaron el producido del día a quienes atendían en las cajas.

Pero, ¿qué dicen las autoridades? El alcalde Eleázar González asegura que el problema se desprende de múltiple factores que se han venido acumulando a lo largo de los años, pero una de las principales  causas es que el DANE no reconoce la población real que vive en el  municipio.

Los resultados del último censo indican que en Soacha sólo viven 634 mil personas, pero la alcaldía asegura que son más de un millón, y esa cifra incide en la asignación del número de policías y en el giro de recursos desde la nación.

El  desfase en la cifra que entrega el DANE tiene una incidencia directa en la seguridad porque  impide que aumente el pie de fuerza policial, y los cerca de 700 policías que hay en la actualidad no dan abasto.

Pero al desfase en el número de habitantes, hay que sumarle la llegada de víctimas del conflicto, extranjeros, la entrega de viviendas gratis y la construcción masiva de casas y apartamentos estrato dos, lo que permite que sólo lleguen personas de clase media-baja. “Soacha tiene 55.000 víctimas de conflicto armado y 16.800 venezolanos viviendo en la ciudad, la mayoría en estrato uno”, replicó el mandatario.  

Lo cierto es que mientras las autoridades se defienden, la inseguridad aumenta en las calles y quienes pagan los platos rotos, son los habitantes de a pie.

Captura de imagen de un video de seguridad