Luego de conocerse que un niño de 2 años fue abandonado en el centro de Bogotá, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar presentó alarmantes cifras sobre este delito que da entre dos y nueve años de cárcel.


De acuerdo con la entidad, cada día son abandonados en Colombia tres menores de edad. Bogotá con 320 casos, Antioquia con 135, y Valle del Cauca y Risaralda con 52, ocupan los primeros lugares en la comisión de este delito en 2015.

Es preciso mencionar que dentro de las cifras hay una diferenciación: expósito y abandono. El primero de ellos hace referencia a los niños dejados en lugares en donde se desconoce por completo su procedencia. Por su parte, los abandonados, son aquellos cuyos padres se desentendieron de sus obligaciones para con ellos y alguien los denuncia.

“Por ello, hay que tener en cuenta que estas cifras, por altas que nos parezcan, todavía ocultan la verdadera realidad de las familias colombianas, pues muchos parientes, casi siempre mujeres, se hacen cargo de los hijos de sus familiares o conocidos y como estos casos no se reportan”, comenta sobre esta situación Ángela Rosales, directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS.

Es preciso señalar que el acumulado hasta octubre de 2015 es de 5899 niños, niñas y adolescentes de todas las regiones del país que están en proceso de restablecimiento de derechos por haber sido abandonados, de ellos 196 en condición de expósito.

Ante esta situación, Rosales explica que son muchas las circunstancias que llevan a los padres a abandonar a un hijo entre las que se destacan el ser víctima de abuso sexual, de un embarazo no planeado ni deseado, tener muchos hijos, la pobreza, la discapacidad del hijo, la falta de oportunidades, la desesperanza.

Por eso en la opinión de la directora de la Fundación, “la generación de apoyos a las familias, especialmente a las mujeres que están a cargo de sus hijos e hijas previenen la separación innecesaria y el abandono”. Además, sostiene que todos estos factores deberían ser prevenidos o solventados por medio de la aplicación de las leyes y de las políticas públicas.

“…Si la familia carece de recursos económicos necesarios para garantizar el nivel de vida adecuado para los niños, las entidades del Sistema Nacional de Bienestar familiar -SNBF-, deben brindar a las familias los recursos adecuados mientras ellas pueden garantizarlos”, puntualiza el Código de la Infancia y la Adolescencia en su artículo 22.

En este sentido, Rosales señala que “la mejor inversión que se puede hacer en un país es en la familia. Es en este entorno en el que los niños y niñas aprenden a amar, a ser respetuosos, a desarrollar cualidades ciudadanas, a ser solidarios, valores que se requieren para la construcción de comunidades protectoras”.

De otra parte, Ximena Norato, directora de la Agencia Pandi, es importante aclararle al país que el SNBF no es el ICBF, y que aunque hace parte, el SNBF incluye a cada una de las entidades responsables de cada uno de los derechos de la niñez.

“El rol del ICBF no es suplir el incumplimiento de los demás entes, sino articularlos. Por lo tanto, como sociedad y como periodistas, también debemos preguntar por sus obligaciones al Ministerio de Educación y al de Salud, a quienes les correspondería una gran responsabilidad frente al acceso y calidad de la educación, frente a los derechos sexuales y reproductivos; pero también están el ministerio de Hacienda, el de Trabajo, La Presidencia misma”, dice.

A propósito del tema, en su artículo 56, el Código indica que el “SNBF debe funcionar en todo el territorio colombiano, los Alcaldes y Gobernadores electos tienen la oportunidad y responsabilidad de incluir acciones y presupuesto en sus planes para atender a los niños y a sus familias”.

Por ello, comentó que esta una gran oportunidad, ahora que están iniciando nuevos periodos de alcaldes y gobernadores, de que la ciudadanía exija el cumplimiento y el presupuesto para fortalecer a las familias y cumplir con los derechos prevalentes del 32% de la población colombiana que tienen menos de 18 años.

Cuando un niño o una niña, no tiene la oportunidad de crecer en un ambiente familiar, bien sea por negligencia, abuso, violencia o abandono, reitera que existen diferentes opciones que permiten un adecuado crecimiento para el menor de edad.

Para los expertos, la mejor de las alternativas es realizar un proceso adecuado de adopción, en el que se garantice la entrega del niño o de la niña a un hogar que le brinde los cuidados y el amor que requiere. Mientras esto sucede, los niños y las niñas deben vivir en un entorno que semeje el familiar.

Fuente: Colprensa