Luego de la explosión controlada efectuada el domingo 1 de enero, las autoridades afirmaron que la autopista Medellín-Bogotá se reabriría en 48 horas, o menos. No fue así. Después se anunció que estaría lista para el Puente de Reyes. Tampoco se logró.


Diez días lleva cerrada la doble calzada desde que ocurrió el derrumbe a la altura del kilómetro 14 + 350, y seis desde la explosión controlada del domingo. Hoy las autoridades ya no se atreven a estimar una fecha para reabrir la vía, debido a que las condiciones climáticas y la inestabilidad de la montaña han demorado las labores de los operarios que trabajan en la zona.

Devimed informó que se habían removido y transportado más de 10.200 metros cúbicos de material hacia las zonas de depósito en los municipios de Girardota y Rionegro. Muy lejos del total, pues la concesionaria calcula que para despejar la vía hay que remover aproximadamente otros 40.000 metros cúbicos.

Cada día que permanece cerrada la autopista cuesta 500 millones de pesos. En la zona del derrumbe hay 200 personas trabajando, y más de 130 volquetas que recogen el material que desprenden de la montaña con ayuda de diez excavadoras, dos cargadores y un bulldozer.

Mientras dura el cierre, los transportadores de carga, viajeros y demás usuarios que usan la autopista habitualmente, han tenido que recurrir a vías alternas como la avenida Las Palmas, la vía a Santa Elena, o la loma de El Escobero. Sin embargo, las dos últimas tienen restricción para vehículos de carga pesada, por lo cual los camiones solo pueden desplazarse por Las Palmas.

Aún así, en opinión de Iván Sarmiento, ingeniero civil y profesor de la Facultad de Minas de la Universdad Nacional, la única de las cuatro vías al Oriente que puede soportar vehículos de carga pesada es la autopista que está cerrada, la Medellín-Bogotá.

Hasta ayer, la vía a Las Palmas tenía paso restringido en el carril izquierdo de ascenso del kilómetro 10 + 300 debido a un hundimiento. La Gobernación afirmó que la falla sería corregida para que la vía opere con normalidad.

Fuente: Larepublica.co