Avanzan estudios de los páramos de Cundinamarca y Boyacá

Más de 180.000 hectáreas de páramos en Cundinamarca y Boyacá serán objeto de estudio para conocer la calidad de sus suelos y las actividades relacionadas con sus coberturas y usos.

Ese proceso se podrá realizar gracias a un contrato interadministrativo suscrito entre el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

Desde mediados de septiembre del año en curso una comisión de profesionales del IGAC realiza en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá los estudios multitemporal de coberturas y uso de la tierra y de suelos a escala 1:10.000 de los complejos de páramos Altiplano Cundiboyacense, Iquaque-Merchán, Chingaza, Cruz verde- Sumapaz, Rabanal-Río Bogotá, Guerrero Páramo Guargua y Laguna Verde.

El estudio, cuya duración se estima durará 18 meses, permitirá a las autoridades ambientales, a partir de la comparación de imágenes y mapas, evidenciar los cambios que han sufrido estas zonas de páramos en sus usos y coberturas y la afectación de los suelos de estos ecosistemas desde 2011 hasta la fecha, acciones que permitirán adelantar las medidas necesarias para retomar los usos que los suelos de estos páramos tenían antes del año referido.

Según lo reveló la directora general del Instituto, Evamaría Uribe Tobón, “los técnicos del IGAC adelantan en este momento las labores de campo, acción de real importancia para conocer la evolución y estado de estos suelos de páramo y con el cual, en poco más de año y medio, esperamos entregar el documento que permita  a la Corporación Autónoma de Cundinamarca tener los insumos técnicos necesarios para la protección y conservación de estos importantes ecosistemas”

Los resultados se presentarán en un documento técnico en el cual el IGAC entregará la información sobre el estado actual del territorio y dará línea sobre los pasos a seguir para mantener los suelos en las zonas de páramo, al igual que las recomendaciones para, en el caso de que existiera afectación de los suelos, se pueda recuperar su estado natural.

“Como producto de este convenio elaboraremos mapas de las coberturas actuales y de los conflictos de uso del suelo en los que se identificarán las áreas que presentan buen estado ambiental, las destinadas para la agricultura y la ganadería si así lo identifica la potencialidad del suelo y las zonas que están siendo sobreutilizadas por la actividad agropecuaria”, señaló Guillermo López, Subdirector de Agrología del IGAC.

Por último, el Subdirector de Agrología recomendó a los agricultores proteger los suelos con cobertura vegetal de residuos de los cultivos para reducir la acción demoledora de la lluvia, evitar la compactación de los suelos causada por la ganadería y el uso de maquinaria y no realizar el uso de la labranza en sentido de la pendiente, todo esto con el objetivo de proteger y mitigar la ocurrencia de derrumbes y deslizamientos.

Fuente: Nuevo siglo