El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) acaba de declarar como bienes de interés cultural 118 monumentos que están ubicados en el espacio público de Bogotá, como un reconocimiento a su valor histórico y artístico, y en particular por ser un patrimonio colectivo de los bogotanos.

Entre las obras reconocidas hay una colección de Édgar Negret, otra de Eduardo Ramírez Villamizar y varias del Cementerio Central, como las que están en la tumba del general Francisco de Paula Santander, de Leo Kopp, de poetas y otros personajes.

El IDPC tomó la decisión luego de realizar un estudio en el que se hizo el inventario de monumentos ubicados en el espacio público y revisó su estado y su valor para la ciudad. En total, se identificaron 350, de los cuales 300 tienen valores suficientes para ser declarados bienes de interés cultural.

Con base en esta investigación, el Consejo Distrital de Patrimonio declaró como bienes de interés 49 piezas de la categoría ‘Unidades funerarias del Cementerio Central’ y 69 ‘Esculturas artísticas’ ubicadas en varios puntos de la ciudad.

Entre los elementos que adquirieron esta categoría especial está la estatua de Leo Kopp, famosa por ser punto de congregación de personas que van al cementerio a pedirle favores; las figuras de las hermanitas Elvira y Victoria Bodmer, también reconocidas por cumplir milagros a sus devotos, y los complejos funerarios de Francisco de Paula Santander, José Asunción Silva, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro Leongómez y Alfonso López Pumarejo.

El director del IDPC, Mauricio Uribe, explicó que todas las obras tienen algún valor patrimonial, pero destacó casos como una colección de 24 obras de arte moderno y contemporáneo que están un una plazoleta del Minuto de Dios y que hasta ahora no tenían ese reconocimiento.

El ‘Pórtico’

El ‘Pórtico’, diseñado por el maestro Eduardo Ramírez Villamizar, recién recuperado.Foto:Cortesía del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

En la lista está, por ejemplo, el Ala solar, una obra de arte cinético de Alejandro Otero, ubicada cerca del edificio del Centro Administrativo Distrital (fue una donación del Gobierno de Venezuela a la ciudad), que se encuentra en mal estado por falta de cuidado, pero que ahora con la categoría de bien de interés cultural podrá tener más atención.

No obstante, Uribe recordó que en el actual gobierno de la ciudad, unos 220 monumentos fueron recuperados y restaurados, aunque no estaban declarados como monumentos; y con la estrategia de buscarles dolientes, hoy son cuidados y están menos expuestos al vandalismo.

“Basta citar la estatua del fundador en la plazoleta del Rosario. Ese Gonzalo Jiménez de Quesada había sido restaurado a un costo muy alto por la administración anterior, y cuando llegamos estaba completamente vandalizado. Entregamos hace cerca de tres años la restauración con el adoptante, que es la Universidad del Rosario, y está en perfecto estado”, comentó Uribe.

‘Intiwatana’

‘Intiwatana’, ubicado en la calle 26 con carrera 78. Es obra de Fernando de Szyszlo.Foto:Cortesía del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Lo mismo ocurrió con Eclipse o Longos en la avenida Eldorado, que también estaban completamente vandalizadas. “Ya la restauramos y tienen adoptantes, y a veces hay quienes se atreven a hacer algún mínimo rayón que limpiamos el mismo día, si no, el siguiente. Luego, ya eso ha cambiado”, informó el director del IDPC.

El funcionario aseguró que esta declaratoria de interés cultural no implica gastos para la ciudad, y en cambio sí significa un reconocimiento al valor del patrimonio colectivo de los bogotanos. “Los monumentos en el espacio público son un referente de la memoria, de la cultura, nos pertenecen a todos, significa que entendemos parte de la historia a través de los personajes que nos cuentan sus vidas a través de una escultura”.