Un informe del Banco Mundial y la Universidad de los Andes reveló las zonas de riesgo de Bogotá que tendrían mayores afectaciones económicas.


La capital colombiana está situada a 2630 metros de altura, sobre un altiplano que años atrás era una zona de humedales y extensos caudales de los ríos Bogotá, Tunjuelito y Fucha. Además, está cercada por casi 14 mil hectáreas de montañas al oriente y está situada entre dos fallas geológicas, la de los llanos y la del pacífico. Su geografía desde luego es de temer a la hora de un sismo, inundación, deslizamiento o incendio. Sin embargo, el sistema de gestión de riesgos de la ciudad es mejor, incluso, que el de cualquier ciudad del mundo, según reveló el Banco Mundial.

Francis Ghesquiere, director del grupo de prácticas de Gestión de Riesgos de Desastres del Banco Mundial, afirma que Bogotá, al ser una ciudad en proceso de crecimiento, es el ejemplo perfecto para entender la importancia de integrar el plan de desarrollo con la política de gestión y atención de emergencias. “La capital es una de las primeras ciudades en el mundo que realmente utilizó un modelo para guiar intervenciones de reducción de vulnerabilidad. Eso es una demostración de la coherencia y el proceso proactivo que tuvo la ciudad. Conozco pocos casos donde se desarrollan modelos tan precisos”, afirma Ghesquiere.

El informe del Banco Mundial tiene en cuenta cuatro valores: los daños en infraestructura, las consecuencias sociales, el daño ambiental y las consecuencias económicas. Se identifican a las zonas con mayor riesgo a la hora de un sismo, inundación y/o deslizamiento.
Las localidades de Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Usme y Antonio Nariño se encuentran en alto nivel de riesgo sísmico por los terrenos en que están construidos, que antes eran humedales y zonas de confluencia de los ríos capitalinos. La zona histórica de la ciudad que comprende las localidades de Santa Fe, Antonio Nariño, Candelaria serían las más afectadas por caídas estructurales debido a la antigüedad de las edificaciones. El Banco Mundial muestra a las zonas del sur de Bogotá como los sectores con mayores pérdidas económicas en relación con un sismo.

Así mismo, sectores ya conocidos de Fontibón por las inundaciones del 2011, figuran en el informe como zonas de alto riesgo de inundaciones. Así mismo, las localidades de Usaquén, Suba, Barrios Unidos y Engativá se encuentran en el mismo nivel de riesgo. Por último, el informe sitúa a todos los sectores de la ciudad que colindan con los cerros orientales como zonas de riesgo de deslizamientos.

Bogotá ante una emergencia

Un sistema de gestión de riesgos no solo identifica las zonas geográficas y trabaja para prevenir situaciones catastróficas, sino que, además, identifica los aspectos de la ciudad que se verían afectados y evalúa cómo podrían recuperarse de manera efectiva a través de un modelo de atención (cuánto va a costar, cómo se puede evitar nuevamente, por ejemplo). Para Ghesquiere, Bogotá está en una posición privilegiada: por sus características geográficas y la coherencia de su sistema de emergencias se ha convertido en un modelo para América Latina e incluso, mejor que muchas ciudades del mundo.

Francis Ghesquiere, quien además es el director del Fondo Mundial para la Reducción y Recuperación de Desastres (GFDRR) afirma que un evento natural en Bogotá no solo tendría un impacto sobre la ciudad, sino sobre la economía de Colombia. La capital representa el 26% del Producto Interno Bruto del país según cifras del Banco Mundial. Por ese y tantos motivos, un sistema de gestión de riesgos no solo incluye estar preparado para una emergencia en Bogotá, sino estar preparado económicamente para las situaciones posteriores a una siniestro: inundaciones, cortes de agua, carencia de alimentos y vivienda, entre otros.

Fuente: El espectador