Desde hace aproximadamente unos veinte años se viene diciendo que Soacha es una ‘bomba de tiempo’ y esto es completamente cierto; la razón fundamental para que esto suceda es porque se encuentra el municipio totalmente «descuadernado», por no decir en la hecatombe.


En el tiempo menos esperado, esto va a suceder porque la problemática en lo político, económico, social (salud, educación, recreación, deporte, seguridad, religión y servicios públicos), va a servir de «CALDO DE CULTIVO» para esta catástrofe que nos espera.

Considero importante que para evitar esta explosión se convoque a una asamblea en la cual deben estar representados delegados del gobierno nacional, departamental y municipal, al igual que los representantes de los diferentes partidos políticos como también todos los estamentos de la comunidad soachuna.

El pueblo soachuno es analista, aguantador, resistente, paciente, sabe esperar y es consecuente con la realidad del municipio, pero a la vez es rebelde, criticón, inconforme y optimista, y cuando se le rebota la adrenalina social para exigir sus derechos hay que atenerse a las consecuencias. Llegó el momento de unificar a Soacha y es AHORA O NUNCA, porque las necesidades no dan espera. En los últimos 50 años el pueblo siempre ha ganado. Ejemplo: se sublevó para el cerramiento de la fábrica de curtidos que funcionaba en lo que hoy es el barrio ESPAÑA; lo mismo que para el cerramiento de la fábrica de curtidos de Mendal Hermanos que funcionaba en el barrio SANTA ANA y la razón fue porque sus aguas residuales y olores putrefactos estaban causando enfermedades, especialmente a la juventud del sector urbano.

Otro hecho importante fue el del 26 de julio de 1971, fecha en que se realizó un paro cívico sin antecedentes y que fue un ejemplo para muchos municipios de Colombia, ya que no existía en esa época reglamento alguno que lo prohibiera. Con este paro se obtuvo la firma del contrato con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá para la venta en bloque de agua potable con el municipio debido a que el agua de consumo en la zona urbana era muy escasa, además de contaminada y que se producía en los yacimientos del rio Soacha en la vereda de Hungría. Este contrato se firmó por el término de 30 años y hoy sigue vigente con las reformas necesarias que impuso la Empresa de Acueducto de Bogotá.

En dicho paro hubo aproximadamente 25 personas heridas y 5 hospitalizadas en el hospital de la Hortúa de Bogotá, ya sea por fracturas en el cráneo como en los miembros superiores e inferiores. Hubo 50 personas detenidas por la policía que fue insuficiente para detener el paro que había comenzado a las 5:00 a.m. en el barrio Camilo Torres Restrepo, en el sitio donde hasta hace unos meses existió el puente peatonal de San Mateo sobre la autopista sur.

Soachunos de nacimiento y de adopción, esto triunfos se dieron porque hubo unidad municipal de los diferentes estamentos políticos (liberales, conservadores, comunistas y gente apolítica), como también las 25 juntas de acción comunal urbanas, todos los colegios y escuelas, tanto públicas como privadas, los empleados de los puestos de salud y también representantes de la industria y el comercio en general.

Debo recalcar que fuimos invencibles porque logramos nuestro objetivo «EL AGUA», a pesar de que hubo intervención del ejército nacional aproximadamente después de las 5:00 p.m., hora en que terminó el «PARO CIVICO» y se decretó por parte del gobierno departamental el «EL TOQUE DE QUEDA Y LEY SECA» para el municipio de Soacha.

Si esto se logró cuando el municipio tenía cincuenta mil habitantes y los problemas eran inferiores, QUE SERA DE MI SOACHITA LINDA Y HERMOSA, cuando hoy en día tiene aproximadamente un millón de habitantes y tiene más problemas complejos.