Los residentes de Bogotá y Soacha están pagando las consecuencias de la alta contaminación que emiten los buses articulados de Transmilenio. La denuncia la hizo la Personería Distrital luego de conocer un estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia.


La Personería Distrital aseguró que la autoridad ambiental no ejerce debidamente su labor de controlar la contaminación de los buses.

“Estamos manejando un sistema de combustión Euro 2, este genera unas micropartículas al ambiente que afectan la salud de los bogotanos”, sostuvo Juan Pablo Contreras, personero delegado de Bogotá.

El problema es que no hay controles rigurosos y los articulados están contaminando cada vez más el ambiente y afectando la saludo de soachunos y capitalinos.

«Si no son rigurosos los controles de mecánica y emisión de gases por parte de estos biarticulados, pues tenemos estos problemas. Un riesgo para la vida de los bogotanos”, añadió Contreras.

Un estudio de la Universidad Nacional reveló que cerca del 20% del material contaminante de Bogotá corresponde a los buses de la fase uno de Transmilenio.

Además se conoció que las emisiones que genera el sistema de transporte público en Bogotá, como Sitp y Transmilenio, son más elevadas que las de Europa y Estados Unidos.

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