La alarma en los visitantes del Parque Metropolitano Canoas, ubicado al sur del municipio de Soacha y que se destaca por sus importantes paisajes, se encendió tras observar que por la falta de vigilancia del sitio algunos individuos empezaron a invadirlo.


Desde hace más de dos semanas la comunidad cercana y visitantes frecuentes del Parque Canoas manifestaron su preocupación debido a que el amplio espacio duró quince días aproximadamente sin vigilante, razón por la que se vio expuesto a los vándalos e invasores que amenazaron con la afectación del patrimonio cultural y la vegetación nativa del mismo.

“Estábamos realizando nuestra practica de ciclomontañismo en el parque cuando nos percatamos que varias personas, aproximadamente cinco, habían edificado ranchos improvisados y estaban recolectando las semillas de las fincas de la zona; nos preocupó mucho porque no había vigilancia que impidiera el ingreso de estas personas al parque y ya llevaban varios días ahí, esto se evidenció porque en el sitio donde se ubicaron se encontraron varias fogatas”, describió Gabriel Rodríguez, interesado en el cuidado de Canoas.

Para la tranquilidad de la comunidad, desde el día lunes el parque volvió a contar con vigilancia y en vista al llamado y preocupación de varas personas, el comandante a cargo del corregimiento dos, León Moreno, realizó un recorrido en compañía del corregidor Jaime Rondón, quien aseguró que no se encontró a nadie alojado en la zona.

“Teniendo en cuenta la preocupación de la comunidad acudimos al sitio en compañía del comandante del corregimiento en busca de invasores o afectación al patrimonio, afortunadamente todo se encuentra en orden y ahora que de nuevo está activa la vigilancia haremos lo posible para reforzar el cuidado del parque, puesto que pese a la presencia del vigilante, los vándalos siguen generando afectaciones durante los fines de semana”, explicó el corregidor dos.

Justamente los vándalos y las personas que no tienen conocimiento de la importancia del parque son un riesgo para las rocas que se encuentran en las montañas, ya que algunos jóvenes, violando la supervisión, entran y rayan el arte rupestre ubicado en las rocas y en otros casos grupos de muchachos ingresan a jugar Paint ball, generando el mismo daño al patrimonio cultural del municipio.

Por otra parte, es habitual para algunas personas acampar cerca del Parque o incluso dentro del mismo, debido a la experiencia de aventura que ofrece, sin embargo la comunidad que busca la protección de las montañas y de las rocas asegura que este tipo de acciones deben efectuarse bajo la supervisión de una persona profesional porque también se debe contribuir a la conservación del patrimonio cultural de Soacha que ahí reposa.