Luego de la visita de la CAR Cundinamarca a la mina Patio Bonito debido a las inquietudes de la comunidad sibateña por la explotación minera, la autoridad ambiental del departamento consideró que las prácticas en la mina son amigables con el medio ambiente.


Hacia mediados de octubre se realizó una asamblea que reunió parte de la comunidad de la vereda San Miguel y representantes de la Corporación Autónoma Regional. Durante el encuentro, se socializaron aspectos de la afectación ambiental generada por la empresa Italiana Comín.

Es importante anotar que Colombia Minerales Industriales S.A. adquirió en el 2008 un yacimiento de arena de sílice en el Municipio de Sibaté y en octubre de 2008 obtuvo por parte del entonces “Ministerio de Minas y Energía” el contrato de concesión Minera con licencia ambiental por 30 años. El yacimiento tiene reservas de arena de alta calidad en más de 30 millones de toneladas.

Uno de los tantos problemas que genera la presencia de esta mina, es que por las vías del lugar está prohibida la excesiva carga de tonelaje de las volquetas, lo cual no ha sido tenido en cuenta, generando agrietamiento en viviendas, vías y altas afectaciones a los cultivos por el polvo en exceso que trae la sobrecarga de estas volquetas.

Por otro lado, son evidentes los daños que se han generado al sistema hídrico, musgos, líquenes, colchones de agua, orquídeas, especies herbáceas y arbustivas típicas, endémicas o nativas de los bosques de niebla ubicados a 2.800 metros sobre el nivel del mar en la vereda el Peñon-Sibaté-Cundinamarca, sistema ecológico indispensable para la generación del ciclo del agua. El frágil ecosistema padece graves daños ambientales que repercutirán en la región.

Durante el encuentro mencionado, tanto la CAR como la ANM y Comin S.A defendieron la operación de la mina, amparados en la legalidad de las normas y la carencia de restricciones jurídicas para otorgar el título minero THT – 141, por medio del cual la ANM avaló la presencia de Comin S.A y la explotación de la Mina Patio Bonito en Sibaté.

Sin embargo la comunidad y activistas ambientales manifiestan que empiezan a evidenciar lo contrario y siguen buscando mecanismos para evitar que la explotación minera continúe en su municipio.