Desde el año 2009, el Centro Regional de Educación Superior (CERES) de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, ha favorecido a más de mil estudiantes de bajos recursos en la localidad de Ciudad Bolívar, bridándoles a los jóvenes la oportunidad de acceder a la educación superior con sus ofertas educativas de programas universitarios, tecnológicos y de especialización.


Este proyecto llegó a Ciudad Bolívar en el año 2008 mediante el apoyo del Ministerio de Educación Nacional, encabezado en ese entonces por Cecilia María Vélez durante el gobierno de Álvaro Uribe, con el propósito de ampliar la cobertura de la oferta educativa y facilitar el acceso a la educación superior a los jóvenes de esta comunidad, haciendo más equitativo el desarrollo social.

Este centro regional ubicado en el barrio Potosí, es una alianza conformada por la Corporación Centro Cultural de Desarrollo Comunitario (CECUDEC) como parte de la iniciativa social comunitaria y representantes de la sociedad civil; la Alcaldía local de ciudad Bolívar, representante del gobierno local; la cooperativa CONFIAR por el sector productivo, y la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO) como operador de los programas académicos ofertados.

Este año, el CERES de Ciudad Bolívar cuenta con 782 estudiantes en los 16 programas académicos, quienes reciben sus clases en el Instituto Cerros del Sur aportado por CECUDEC, con sus respectivas aulas y laboratorios. Por su parte, el Ministerio de Educación ha facilitado gran parte de las herramientas tecnológicas como tres salas de sistemas, conexiones y servicio de red banda ancha. De igual manera la cooperativa Confiar ha contribuido con un sistema de becas, y la Universidad, que es el estamento operador, ha puesto a disposición sus programas, sus textos, una red de bibliotecas y un personal de más de 30 docentes con amplia experiencia en intervención social.

Dentro de los programas académicos que ofrece UNIMINUTO a la comunidad de Ciudad Bolívar, se encuentran:

Tecnologías en: Comunicación gráfica, Redes y seguridad informática, Informática, Electrónica, Logística, Costos y auditoría, y Gestión de mercadeo y los programas universitarios: Administración de Empresas, Administración Financiera, Administración en Salud Ocupacional, Licenciatura en Pedagogía Infantil, Contaduría, Psicología, Comunicación Social y dos especializaciones en Gerencia de Proyectos y Gerencia Educativa.

Para la directora del CERES de Ciudad Bolívar, Patricia Ávila, el comienzo de este proceso educativo no fue una misión fácil:

“Empezamos con 136 estudiantes que tuvieron muchas dificultades, empezando porque venían a través de préstamos del ICETEX, y muchos no tenían conocimiento de llenar formularios, tuvimos que enseñarles toda esa cultura crediticia, además que la mayor parte de la población que vive en este sector está en predios sin legalización, entonces no tenían estructuras para respaldar una deuda; otros tuvieron problemas con la financiación, la política de pago, o porque trabajaban y llegaban tarde por las condiciones de transporte y la lejanía, entonces les quedaba difícil. De esos se fueron retirando y terminamos con 81 estudiantes en 2011, de los cuales se gradúan como 32. Ya este año tenemos la primera promoción en el mes de octubre, de los programas tecnológicos que iniciaron en 2009.”

Según el docente del área de investigación y directivo de la secretaría de educación de Bogotá, Virgilio Ríos, los estudiantes pagan alrededor de 600 mil pesos la matrícula de su semestre. Motivo por el cual la mayoría de los jóvenes deciden financiar su semestre por medio de créditos del ICETEX. Adicional a esto, la cooperativa CONFIAR ayuda con su sistema de becas a los estudiantes que lleven más de 3 semestres con la universidad, tengan un promedio arriba de 4, estén prestando cualquier servicio social a la comunidad y viva en Ciudad Bolívar.

Bajo la opinión de Ríos, el impacto que ha generado la oferta educativa en los jóvenes de esta zona ha sido muy innovador y poco a poco se ha convertido en un proceso comprometido:

“Para los muchachos ha sido un reto, porque no cabía en su construcción poder acceder a una universidad, para ellos la noción de la universidad era como algo inalcanzable, lejano, a la que cuesta llegar. Pero cuando ésta les llega aquí, es novedosísimo y super interesante para ellos, en la medida que lo único que les cuesta un poco es empoderarse del compromiso que tienen, porque la misma sociedad y gobierno los han acostumbrado a ser muy dependientes. Entonces cuando entran a un sistema como este, donde ellos son los protagonistas y la universidad se tiene en la medida que ellos rindan, eso les ha creado una responsabilidad social grandísima y han empezado a crearse una conciencia de lo propio, donde la calidad educativa nace del compromiso, no de los recursos. Ahora es interesante ver como los jóvenes se preocupan por acceder a la educación superior y se convierten en elementos puntualmente transformadores de su entorno…”

«…A mí me llama la atención ver cómo la gente cuida ese edificio, a pesar de que en la zona hay mucha inseguridad y vandalismo, pero para ellos se ha convertido en algo valiosísimo y nadie se mete con ese espacio educativo, porque saben que los están ayudando”, expresó César Pinilla, Coordinador de Mercadeo y Comunicaciones de Uniminuto SEDE Bogotá sur.

La llegada de la universidad a Ciudad Bolívar ha beneficiado no solo a los jóvenes de la comunidad, sino también al desarrollo económico del sector.

“El desarrollo que ha tenido el proyecto Ceres y el impacto que se ha generado ha estado en toda la cartografía social y en la misma cultura del lugar, ya que la comunidad ha aprovechado esta oferta educativa, y no solo los estudiantes sino todos los habitantes del sector, pues aquí la gente es muy recursiva. Por ejemplo está el señor que le cuida el carro o la moto a uno, otro que despincha, está la señora de las empanadas, el señor del carrito que transporta a los estudiantes, todo eso ya es un ingreso para estas personas. Allí un señor tiene un restaurante y les ofrece desayuno, almuerzo y comida a los estudiantes y otros vecinos pusieron sus tienditas, papelería, víveres; la señora que vendía tres arepitas ahora vende sus docenas. Es decir, se ha generado una dinámica económica y gracias a ello ha habido un cambio positivo en la comunidad”, aseguró Patricia Ávila.

La directora del CERES añadió que el centro regional maneja varios proyectos para el desarrollo social de la zona, como el subproyecto de seguridad alimentaria que favorece a las familias más humildes, el subproyecto ambiental y ecológico que se ha implementado en el sector de Potosí para que las tiendas no expendan cigarrillos ni bebidas alcohólicas a los universitarios, además de un proyecto cultural e informático para los adultos mayores que cuenta con música, teatro, danza y clase de sistemas y el mercado gratis que reciben los ancianos por participar de estas actividades.