En un país con 1.400 millones de personas y una fuerza laboral de unos 937 millones de trabajadores no debería haber escasez de mano de obra y, sin embargo, China la está padeciendo.


En septiembre del año pasado una compañía en Shangdong, en el noreste del gigante asiático, llamó al municipio por un pequeño problema: le faltaban 19.000 empleados para poder llegar a tiempo con una orden.

En diciembre, en el corazón exportador de China, Guangdong, los fabricantes se encontraron con serias dificultades para reclutar personal para la producción de juguetes, jeans y productos electrónicos en la época navideña.

Según el académico chino Shujie Yao, de la Universidad de Nottingham en Reino Unido, se trata de un problema «estructural» de la economía china con profundas consecuencias.

«La fuente ilimitada de mano de obra barata, que fue uno de los pilares del crecimiento de las últimas décadas, se está agotando. Esto ha influido en el incremento del costo laboral, debido a los aumentos salariales y a cambios en la migración interna china, que es clave en la estructura laboral», señaló a BBC Mundo Shujie Yao.

Hay menos chinos

Según informó el 18 de enero la Oficina Nacional de Estadísticas, la población económicamente activa (entre 16 y 60 años) disminuyó en casi cuatro millones de personas entre 2011 y 2012.

«Es la primera vez que pasa esto. Hay opiniones diferentes sobre el significado que puede tener y si se está acabando el llamado dividendo demográgico que ha impulsado el crecimiento de China. Es un fenómeno al que debemos prestar mucha atención», señaló Ma Jiantang, jefe de la Oficina Nacional de Estadísticas.

La tasa de nacimiento tiene una tendencia a decaer a medida que los países se vuelven más prósperos, pero en China este dato se ve enturbiado por la política del hijo único que han seguido las autoridades por años. Las proyecciones de los demógrafos apuntaban a que a mitad de la década se produciría el descenso de la población económicamente activa.

El hecho de que este fenómeno comenzara a notarse en 2012 muestra que es una tendencia que se ha acelerado. Según le indicó al diario británico Financial Times Vincent Chan, economista del Credit Suisse en China, esta tendencia obligará a un cambio de modelo.
«La mayoría de los países tienen que actualizar su modelo y aumentar la productividad cuando se encuentran con una población que empieza a declinar. El incremento salarial, un mayor uso de la tecnología y la producción de objetos de mayor calidad van a ser una tendencia en China», señaló Chan.

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