Aunque asociado a estados emocionales, lo hacemos para no morir por falta de aire; científicos desentrañan los procesos detrás de este reflejo.


¿Por quién suspiras? pregunta la gente a quien toma y exhala el aire a pleno pulmón. Y se suspira, dicen, por una pena de amor.

No solo por una decepción. Se suspira también por tristeza, por estrés y cansancio. También ciertas condiciones psiquiátricas y la ansiedad aumentan ‘la suspiradera’. Y cuando lloramos.

Aunque estemos tranquilos una persona suspira en promedio cada 5 minutos, 12 veces en una hora, casi 200 solo en la vigilia, muchas sin darnos cuenta.

¿Por qué si no nos atormenta un amor ni estamos exhaustos?

Sencillo: si no, morimos y no precisamente de pena moral. Los suspiros son esenciales para el buen funcionamiento de los pulmones.

Es que, despojándolo de su lado romántico, desde el punto de vista fisiológico es un reflejo vital que evita que los alvéolos, esos sacos que recogen el aire, colapsen afirman los investigadores.

La función

“Un pulmón humano tiene tanta superficie como una cancha de tenis, todo eso doblado dentro del pecho”, explicó uno de los autores, Jack Feldman, a LiveScience.

Contiene 500 millones de alveolos, cada uno es una esfera de unos 0,2 milímetros de diámetro. Ayudan a asegurar que una cantidad suficiente de oxígeno sea conducida a la sangre a través de las membranas pulmonares.

Los suspiros, que equivalen a una doble respiración (no tienen que ser esa exhalación ruidosa cuando expresamos algo) ayudan a inflar esos sacos.

En las Universidades de California en Los Ángeles y Stanford, científicos identificaron los responsables de este reflejo. En él están involucradas dos moléculas en la zona del cerebro relacionada con la respiración, NMB y GRP, en elevada concentración en esa zona y en ninguna otra.

Los equipos de Feldman, y Mark Krasnow, de Stanford, analizaron alrededor de 14.000 patrones de expresión genética en las células cerebrales de ratones. “Identificamos alrededor de 400 neuronas responsables de los suspiros”, dijo Feldman.

No son muchas para una función vital. Estas producen y sueltan unos péptidos que inducen el suspiro, sustancias que aumentan bajo condiciones emocionales, como cuando se está estresado o se tienen determinados estados emocionales.

Los avances, presentados en Nature y Nature Neuroscience, permiten entender mejor una función esencial para la vida, aunque se pierda el lado poético del ahora simple y mortal suspiro.

Fuente: ElColombiano.com