Con las propuestas de la mandataria en el Concejo de Bogotá, quedó demostrado que los carros particulares se convirtieron en el ‘trompo de poner’ de los alcaldes de la capital.

Inicialmente la alcaldesa sorprendió actuando totalmente contrario a lo que dijo en campaña. Claudia López objetó un artículo del proyecto de acuerdo de Emergencia Climática, que obliga, a partir del 1.º de enero de 2022, a que la ciudad únicamente incorpore vehículos eléctricos al servicio de transporte masivo, es decir que a partir de ese día Bogotá no podría volver a comprar buses que operen con combustibles fósiles, gas o ACPM, en el caso de los motores diésel.

Afortunadamente el Concejo rechazó las objeciones, mantuvo el plazo, pero se comprometió con la Alcaldía a buscar en enero próximo fuentes de financiación y, a través de un nuevo proyecto de acuerdo, definir las condiciones técnicas y financieras para la transición a partir del 2022 y algo de flexibilidad.

Para muchos sectores políticos, lo que la alcaldesa demostró es el nivel de improvisación y desconocimiento, y una vez más prueba que una cosa son las promesas en campaña y otra, la realidad. Esta última comprueba, en primer lugar, que no hay en el mercado –salvo un prototipo de la marca china BYD– buses biarticulados eléctricos que remplacen en un futuro a los actuales de TransMilenio.

Pero como se ha vuelto costumbre en las últimas administraciones de la capital, el carro particular se convirtió en el ‘trompo de poner’ de los alcaldes. Sin excepción, los mandatarios cada vez más castigan su uso con restricciones como el pico y placa, cobros por congestión o, como lo hizo la actual administración, quitándoles espacio para cederlo a las ciclorrutas.

Y eso, a pesar de los impuestos, contribuciones a los parqueaderos y sobretasa a los combustibles que se pagan para financiar el transporte público, mientras se transita por vías en mal estado que hacen que de los bolsillos de sus dueños tenga que salir más plata para pagar costosos daños por cuenta de los cráteres urbanos.

Justamente, una de las propuestas para financiar la compra de nuevos vehículos de transporte público verdes o de energías limpias apunta directamente al carro particular.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, sugirió aumentar la sobretasa a la gasolina e impuestos a parqueaderos y a los hogares que tienen dos carros, propuesta que también expuso ante el Concejo de Bogotá el secretario de Hacienda, Juan Mauricio Ramírez.

“Esta es una de las fuentes que, creemos nosotros, deberían explorarse como una posibilidad para lograr mayores recaudos (…). La otra opción son impuestos a hogares que tengan más carros, podría pensarse en incrementar en 20 por ciento el impuesto a vehículos automotores cuando el propietario tiene más de dos carros”, dijo ante el Concejo el secretario de Hacienda.

Pero algunos concejales rechazaron totalmente la propuesta de López y Ramírez. “El Concejo le dio las herramientas a la administración aprobándole el cupo de endeudamiento, el presupuesto y el Plan de Desarrollo, para que vengan a gravar a la ciudadanía con más impuestos o sobretasas. La ciudadanía no aguanta más, estamos en una crisis que no permite imponer más contribuciones y hay que decirle al secretario de Hacienda que busque diferentes alternativas, pero que no afecte más a la ciudadanía”, puntualizó el cabildante en un claro rechazo a las propuestas de López y Ramírez.

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