Tras el debate que protagonizaron Iván Cepeda y Álvaro Uribe Vélez, la semana pasada en el Congreso de la República ambos con envestidura de Honorable Senador, quedan muchos interrogantes sobre la veracidad de los argumentos esgrimidos por uno y otro, pero el mayor interrogante que les queda a los colombianos es sobre la posibilidad, real, de alcanzar la paz.


Con actitud serena y sin dejar inmiscuirse, en la mayoría de las veces, en los calores propuestos por los senadores del Centro Democrático, el Senador Iván Cepeda argumentó con pruebas fehacientes y contundentes, lo que el país entero comenta desde hace más de tres décadas, la posible cercanía del hoy Senador Álvaro Uribe Vélez con el paramilitarismo y el narcotráfico.

Por su lado, el Senador Uribe haciendo uso de uno de sus mayores atributos políticos, con una retórica envolvente y rebosante de falacias, como lo evidencio posteriormente la entrevista que realizó Noticias Uno a la esposa del inmolado por las fuerzas narcotraficantes y paramilitares, periodista Guillermo Cano, se dedicó a repetir sin vergüenza alguna la tesis sobre la virtud y honorabilidad de él y de su familia.

Pero en este rifirrafe de argumentos, muchos acalorados y sin sentido alguno como el de la Senadora Paloma Valencia, lograron sacar a los colombianos la creatividad que tanto los caracteriza y en cuestión de segundos las redes sociales estaban atiborradas de memes y comentarios jocosos sobre el enorme parecido de la Senadora Valencia con la señora de los gatos, de la serie Los Simpson o con la “loca de las naranjas” como fue bautizada una señora que aparecía en un comercial de la campaña del entonces candidato del uribismo, Oscar Iván Zuluaga. (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=xuShK0szwOw )

De igual forma, intervenciones desenfrenadas como la de la Senadora Claudia López, que sin mayor recato realizó un símil entre el “escapista” Senador Uribe y una sanguijuela por alcantarilla, comentario que de inmediato fue controvertido por el Senador uribista Rangel, permitieron que el debate se convirtiera en el más visto en los últimos años, quizá desde la época de Gustavo Petro un debate en el Congreso no tenía tanta audiencia. (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=AMVxYF3ujoA )

Salieron también al ruedo de la discusión hombres del talante de Horacio Serpa quien con voz contundente controvirtió al Senador Uribe tras sus señalamientos, de siempre, al actual gobierno; pero la intervención que en definitiva se podría convertir en la más sensata de todas, fue la que pronuncio el Senador Antonio Navarro, quien hizo un llamado a la cordura y trazo la ruta que debe seguir Colombia para alcanzar que este proceso de paz que se está adelantando con las Farc-ep llegue a buen puerto. (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=EsoBLkPXDQs )

Ahora bien, tras el debate muchos de los senadores que intervinieron se felicitaron, se abrazaron y quizá algunos se retiraron a tomar unos “whiskys”, mientras las barras bravas, esos que enarbolan banderas y vitorean a su líder máximo, seguían en las redes y en otros varios escenarios discutiendo y tomando como suyos los argumentos de unos y otros sin hacer el menor esfuerzo de entenderlos y adaptarlos a su propio lenguaje.

Entonces no es muy difícil llegar a una terrible conclusión: con el talante de la mayoría de los políticos que están en el Congreso, la agenda de guerra que sigue manteniendo el Gobierno Nacional desde el Ministro de Defensa y muchos militares, sumado a la necesidad de la extrema derecha de mantener el conflicto, pues es a través de él que hacen su política y fortuna, la posibilidad de una paz se ve distante, y si a eso le añadimos las actitudes toscas de un sector de la izquierda que se quedó anclada en los años setentas, pues la posibilidad de reconciliarnos está difusa, profusa y confusa.
Ojalá este pueblo no esté a la altura de sus gobernantes, pues es evidente que ellos tienen muy poca altura.

Gabriel Benavides
@GaboBenavidesB