Por intermedio de la asociación Bienestar para el Niño, las madres comunitarias reciben los beneficios de ley que el ICBF y el Estado han dispuesto para ellas a cambio de brindarle atención, amor y cuidado a los niños y niñas que atienden en los hogares comunitarios y en los FAMI.


Para empezar, hay que decir que en Soacha, Bienestar para el Niño atiende 26 hogares de los cuales dos son hogares FAMI y los recursos que otorga el Estado para la manutención de los niños y niñas que allí llegan se manejan a través de un contrato de aportes que se firma entre el ICBF y la asociación. De acuerdo a Margarita Hurtado, Tesorera de la asociación, el control sobre estos recursos debe ser muy estricto para evitar inconvenientes. Es así que mensualmente los representantes de Bienestar para el Niño deben estar en el Centro Zonal de Soacha para entregar las cuentas correspondientes a gastos como las raciones de los niños y niñas, o los salarios de las madres comunitarias.

“Hoy en día las madres ya tienen un contrato de trabajo con la asociación, con sus prestaciones legales y todo lo de ley, reciben subsidio familiar y a quien lo requiere se le paga subsidio de transporte, entonces nosotros somos como unos intermediarios entre el ICBF y las madres comunitarias, ellos nos envían los recursos y nosotros los giramos a las madres. Igualmente debemos hacer una supervisión de que ellas estén trabajando, cumpliendo con los lineamientos y que tengan la cobertura que nos manda el Instituto”, señaló Hurtado.

También destacó la motivación que significa para las colaboradoras del ICBF recibir un sueldo equivalente al salario mínimo y la manera como esto influye para que presten un buen servicio, tanto a los niños y niñas que atienden, como a sus padres que día a día depositan su confianza en ellas. Esto se refleja en cada visita de inspección que se hace regularmente, justamente para verificar el proceso formativo y de cuidado de los menores que se tiene a cargo.

“Las madres que trabajan con nosotros atienden niños desde su casa, ahí ya nos dan a entender que viven motivadas, o si no, no prestarían su casa. Los niños y los padres las motivan también porque son muy gratos con ellas. Todas demuestran que sí bien esta labor se desempeña porque necesitamos trabajar, también se hace porque tienen el afecto por los niños, los quieren mucho, los tratan muy bien y les preparan la minuta como lo manda el ICBF”, señaló la tesorera.

Es así como finalmente valoró el hecho de que cada madre facilite su propio hogar para una labor tan importante como es el cuidado de un menor, esto sin duda muestra el compromiso que estas personas adquieren frente a la niñez soachuna, es por eso que una de las maneras de reconocer dicha labor es visibilizar más el programa FAMI que atiende a madres gestantes y lactantes, así como el de Hogares comunitarios.