Tras seis auditorías hechas entre 2014 y 2018, la Contraloría de Bogotá determinó que el proceso de descontaminación del río Bogotá representa hallazgos fiscales por un valor que supera los $326.986 millones y hallazgos disciplinarios que investigará la Personería de Bogotá. De igual forma, el ente de control determinó que varios apartados de la sentencia no han sido materializados por completo, especialmente lo relacionado con las obras de construcción de la estación elevadora y la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR Canoas.

La PTAR Canoas es el proyecto con el que se pretende recibir y tratar las aguas residuales de las cuencas Fucha, Tunjuelo y Soacha, lo que representa el 70 % de dichas aguas producidas por Bogotá y el 100% provenientes del municipio. Sin embargo, la Contraloría detalló 21 falencias con el proyecto que cuenta con una inversión de $4,5 billones y cuya primera fase se debe entregar en 2023 y la totalidad, en 2026. Los principales reparos sobre el proyecto tienen que ver con fallas en los planos, diseños, cronograma, área del proyecto y de influencia, socialización, entre otras dudas.

La Contraloría también tiene dudas sobre la ampliacion y optimizacion de la PTAR Salitre, proyecto en ejecución por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), de gran importancia porque cuando esté en marcha se espera que evite la llegada al río Bogotá de unas 450 toneladas de basura cada mes.

Sin embargo, para el ente de control no es claro el plan para la disposición y el manejo de lodos a mediano y largo plazo, y afirma que tampoco hay claridad sobre la vida útil de los predios dispuestos para tal fin y las alternativas para el tratamiento de lodos. Para la entidad, las dudas sobre este proyecto son aún más preocupantes ya que su fase II entra en operación en septiembre de este año.

Por otra parte está la problemática de la calidad del agua del río Bogotá. Al respecto, la Contraloría concluye que “los resultados obtenidos de los indicadores, en términos de la cantidad y calidad del agua vertida al río por Bogotá, evidencian en síntesis que durante los últimos cuatro años, los cuatro afluentes no han mejorado su calidad hídrica, por el contrario están condenados a caer vertiginosamente en su nivel de calidad hídrica, situación que con lleva a definir que las acciones implementadas para mitigar y restablecerlos atributos a estos afluentes carecen de oportunidad, eficiencia y efectividad”.

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