Cinismo, descaro, prepotencia, abuso de poder, atrevimiento, irresponsabilidad, deshonestidad, aberración, infamia, insensatez, traición, farsa, corrupción, intereses creados


No serían suficientes los adjetivos de nuestra lengua castellana para calificar el mayor despropósito jurídico que el congreso nacional ha perpetrado contra la constitución y sobre todo contra el pueblo colombiano.

El sentido de la reforma a la justicia que recién acaba de aprobar el descompuesto y hediondo congreso nacional, es una contundente evidencia y demostración del grado de deterioro al que han llegado las instituciones de la democracia burguesa colombiana.

Como si los más graves casos de corrupción, vínculos con el narcotráfico, el paramilitarismo, la violación a los derechos humanos, el despojo de las tierras a los campesinos, la entrega de nuestros recursos naturales a las multinacionales norteamericanas y europeas por los agentes del Estado de todos los niveles no fueran suficiente, el mal llamado congreso nacional mediante la aprobación a la reforma a la justicia, acaba de cubrir con el manto de una oscura y espuria legitimidad, la confianza y la credibilidad que el pueblo colombiano y sobre todo quienes votaron por él le depositaron su confianza cuando los eligieron como sus representantes.
Las reacciones de indignación que está generando a lo largo y ancho del país la aprobación de la reforma a la justicia en diferentes sectores políticos y entre el común de los ciudadanos, no se ha hecho esperar…
Algunos medios de comunicación virtuales tan influyentes como semana.com, el espectador.com destacan con bajo perfil la trascendencia de este verdadero aborto jurídico. Por su parte la mayoría de congresistas que hipotéticamente hubieran votado contra la reforma, hoy se rasgan las vestiduras, se lavan las manos como Pilatos y solo atinan a decir como en su ocasión lo expresó Samper: “todo fue hecho a mis espaldas”.

Con este hecho, que contiene ocultas las más siniestras y criminales intenciones, los congresistas de los sectores más reaccionarios del país, están creyendo que los colombianos en lugar de cerebro y masa encefálica, lo que tienen es mierda en la cabeza, y no tiene idea de la conspiración criminal en la que están empeñados en sacar adelante y están convencidos que se saldrán con la suya.

Así como en el Paraguay los sectores más reaccionarios del parlamento le propinaron un golpe de Estado al presidente Lugo para restituir en el poder a los grandes terratenientes y a los sectores mas fascistas de la elite paraguaya, así mismo los sectores más retardatarios de la clase política colombiana lo que hicieron no fue otra cosa que un verdadero golpe de estado al poder judicial y al poder ejecutivo para pasearse impunemente por entre las líneas del código penal.

Tan grave es la crisis que produjo la aprobación de la reforma, que el cándido ministro de justicia Juan Carlos Esguerra se vio obligado a dimitir y al gobierno a admitir, no sin cierto rubor y disimulo, que le habían metido “gato por liebre”
Según los teólogos de la jurisprudencia, la salida de la crisis tendría tres escenarios.

El primero, devolver al congreso la reforma y no promulgarla, pero según los gurús, esta opción no es viable.
La segunda opción es que la Corte Constitucional la declare inexequible.
Y la tercera, sería la realización de un referendo revocatorio, la cual sería más apropiada y democrática, porque sería, como lo llaman los leguleyos de todas las prosapias, “el constituyente primario” el que diera el sí o el no a la misma.

Esta última opción ha sido controvertida sobre todo en los sectores políticos que tenían interés en que el aborto de reforma fuera aprobada, porque podría ser “demorada e inoportuna”, pues todos los procesos delicados que adelanta la Fiscalía y la Corte Suprema por parapolítica, corrupción, lesa humanidad y todos los delitos conexos, quedarían suspendidos lo que ocasionaría la “violación del debido proceso y los derechos humanos de los investigados y detenidos” como si estos delincuentes al momento de cometer sus fechorías hubieran pensado en los perjuicios que le causarían al interés general del pueblo colombiano.
Frente a este engendro jurídico la opinión pública tiene la palabra. En mi sencillo entender considero muy conveniente no solo revocar la reforma sino aprovechar para realizar una verdadera reforma a la justicia con justicia, para que los delincuentes y criminales de cuello blanco queden de verdad a merced de la justicia .

angelhumbertotarquino@yahoo.es