El consumo de drogas se ha convertido en uno de los problemas más delicados que aqueja a los habitantes de este barrio, ocasionando incertidumbre y miedo entre los residentes. A pesar de eso, existen cosas buenas por resaltar, como por ejemplo el taller de costura que se imparte en el salón comunal, generando un espacio de ocupación entre la comunidad.


De manera descarada, algunos personajes se estacionan en los parques del barrio para consumir y en algunos casos traficar con sustancias psicoactivas: así lo manifestó la líder comunal del barrio Portalegre 1, 2 y 3, Julia Caucalí, quien se mostró preocupada por los niveles crecientes de inseguridad que se presentan como una amenaza para la comunidad.

“A veces llega la policía, a veces no llega, uno quisiera que cuando se llamara a los uniformados ellos acudieran inmediatamente, aunque se entiende que por cualquier motivo no alcancen a llegar, pero cuando lo hacen, solo los sacan del sitio y ya, por eso también invito a la comunidad para que se interese más en el tema, porque pareciera a veces que sólo les importa de puertas para adentro, pero de puertas para afuera qué”, expresó la líder.

“Tenemos que soportar a esos muchachos que a veces se reúnen 20 o 30 después de las 6 de la tarde, abajo en la ladera del río para allá quien sabe a fuma qué”, denunció de manera directa un ciudadano que solicitó omitir su nombre por seguridad.

Otra problemática que se presenta es el mal estado de las vías y el efecto que causa esta situación en las familias del barrio; de igual modo, la líder comunitaria fue enfática en criticar la gestión del alcalde municipal Juan Carlos Nemocón, ya que en su concepto no se han cumplido las expectativas que se tenían hacia él.

Pero también existen cosas buenas por recalcar: Los días jueves se reúne en el salón comunal un grupo de personas interesadas en aprender todo lo relacionado al arte de la costura. Elizabeth Corredor, artesana y líder comunal del barrio Terragrande IV, es quien guía a estas personas con el objetivo de aprovechar mas el tiempo y formalizar a futuro una microempresa; el curso tiene un costo de $10.000, y sus clases se realizan una vez por semana durante tres horas, según la promotora.

“Aquí les enseñamos el tejido en dos agujas, croché, macramé, el calzado y los bolsos en estos tejidos. El objetivo es darnos a conocer por medio de nuestro trabajo, capacitar a quienes asisten, y así mismo conformar una organización de tejedoras, de artesanas tejedoras, porque han gustado mucho los diseños que estamos sacando”, sostuvo la señora Corredor.

“Es muy bonito participar en estos cursos, damos gracias a la Junta de Acción Comunal, que es la que nos presta el salón para poder realizar estas manualidades. Invitamos a las señoras a que se acerquen a Portalegre I, 2 y 3 para que nos acompañen y aprendan lo que nosotros estamos aprendiendo”, indicó Gloria Alarcón, ama de casa que asiste a los cursos que se dictan en el salón comunal de Portalegre.