La actividad política en Soacha a tan solo 45 días de las elecciones del 30 de Octubre, se desarrolla en un ambiente de intensa expectativa por la elección del alcalde que deberá asumir la responsabilidad de resolver los graves problemas estructurales de su desarrollo, frustrados a lo largo de los últimos 30 años.


Nueve candidatos, nueve programas de gobierno, coaliciones de la más diversa afinidad política, reiteradas y longevas aspiraciones reeleccionistas, candidatos vinculados al poder en el municipio durante 30 años y un permanente cuestionamiento por su gestión durante este tiempo, caracterizan el ambiente en el que se disputan nuevamente el poder.

Además de estas circunstancias, los candidatos tendrán que enfrentar la alta y tradicional abstención y el voto en blanco que el descrédito de varios aspirantes ha venido haciendo crecer como espuma, y que en cualquier momento se podría tornar en una bola de nieve frente a eventuales coaliciones que pretendan darle el poder al continuismo de vieja data.

La coalición de “Unidad Municipal “ que ha venido conformando Juan Carlos Nemocón Mojica, integrada por la ASI, el PL, y el partido de la U, presentará tres listas de aspirantes al Concejo municipal y un importante número (168) ediles, erigiéndose en uno de los candidatos con las mayores posibilidades de llegar al poder.

Nemocón, quien cuenta con el respaldo de los dirigentes nacionales de los tres partidos de la coalición, además del tácito respaldo del gobierno de Santos, junto con los recursos económicos de que dispone, le han permitido mantener una posición “autónoma” para fijar alianzas que no mengüen su poder y liderazgo en un eventual triunfo suyo.

Contrario a lo que se pudiera pensar, la discreta gestión de Nemocón durante sus dos periodos en el Concejo Municipal y la intrascendencia de su cargo en la gobernación en función del desarrollo de Soacha, que para algunos hubiera podido influir negativamente en sus aspiraciones, no es precisamente su talón de Aquiles frente al resto de candidatos.

Fernando Ramírez con una lista menos al concejo y ocho menos a las JAL, tiene sobre sí el fantasma y la sombra de la pobre gestión de sus dos anteriores administraciones, a lo que se suma la salida de Betty Zorro y los distanciamientos con su hermano Jorge, que lo sumen en la incertidumbre frente al triunfo.

Como si fuera poco, el aval que recibió de unos dirigentes de su partido y luego cuestionado por otros, así como la coalición que conformó con el partido conservador en el que se generó una ruptura interna, no lo fortalecen sino que por contrario lo debilitan significativamente.

Como si la dificultades que debiera superar Fernando fueran fáciles y pocas, deberá enfrentar las aspiraciones reeleccionistas de su hermano Jorge, quien paradójicamente resultó ser avalado por el movimiento de las negritudes AFROVIDES, donde lo que menos hay son candidatos de raza negra.

En ocasiones son extrañas las paradojas de la vida. Hace 10 años Jorge declaraba que su ancestro, su abolengo, su origen nada tenían que ver con el pueblo, con la chusma. Hoy tiene el aval de una organización étnica cuya histórica exclusión y marginalidad no tiene la más mínima representación ni interpretación de su problemática en el programa de gobierno de su candidato.

Esta aspiración no dispone sino de una lista al concejo y las listas de las ocho JAL en razón a que no conformó ninguna coalición con ningún otro partido. No se considera viable una próxima alianza entre los hermanos, más cuando los acercamientos adelantados durante los últimos días han terminado en casi una disputa familiar por el poder, no solo para liderar la alianza sino para llegar a la alcaldía.

En conclusión, se podría decir que son dos hermanos que no suman sino que restan a sus propias posibilidades y aspiraciones. Respecto a este intricado tema, cuyos vínculos de sangre son inescrutables, nos harían decir, como sentencio Maquiavelo en su famosa obra El Príncipe, que “los hombres olvidan más rápido la muerte de sus padres que la pérdida de su patrimonio” y para que no haya lugar a equívocas y erradas interpretaciones, hablo aquí del patrimonio en sentido figurado como la pérdida del poder.

Juan Carlos Saldarriaga, quien sorprendió en su segunda incursión a la alcaldía por la importante votación que alcanzó, no obstante su partido Convergencia Ciudadana cuestionado para luego desaparecer, vuelve nuevamente a intentarlo por “otro” sector político igualmente polémico como el PIN.

No tiene en concreto representación ni fuerza política en el concejo municipal por la salida de su único representante, César Rico Mayorga, quien ahora milita en las filas de AFROVIDES.

Quienes eligieron a César hace 4 años no lo hicieron como una expresión de rechazo a las aspiraciones de los dos tradicionales varones electorales de Soacha porque hoy esos votos vuelven al redil de donde alguna vez salió.

Aunque el riesgo de errar en política es casi un principio, se puede inferir que quien reemplace ahora el ex concejal en la lista del PIN, no será respaldado con la importante votación que obtuvo Rico en su primera incursión en la política en este partido.

Quizá la única ventaja de Saldarriaga está representada en el apoyo político y económico que ha recibido del candidato a la gobernación Carlos Delgado y el voto de opinión que logro aglutinar en la elección pasada, si es que aún se puede decir que cuenta con él.

Fernando Escobar del partido Verde, quien llegó al aval en un preámbulo forzoso y poco democrático con los demás aspirantes, fue el ungido con la bendición, el cual llega precedido de un voto de opinión favorable al Partido Verde, pero sobre el que no tiene la suficiente influencia ni liderazgo, tiene lejanas posibilidades de alcanzar el primer cargo del municipio.

El candidato por el partido verde, quien realizó una importante gestión en su condición de personero municipal en la defensa de los derechos humanos de la población desplazada y altamente vulnerable, así como con las víctimas de los “falsos positivos”, en los acercamientos y diálogos con otras fuerzas políticas en las el candidato verde participó para buscar acuerdos y coaliciones, ratificaron que más que la sombra de la influencia uribista, fue cierta actitud prepotente, arrogante y triunfalista, la que le cerró las posibilidades de liderarla, restándole de paso grandes posibilidades a su aspiración.

Si bien es cierto que la ex diputada Betty logró las firmas necesarias para obtener la legitimidad de sus aspiraciones, todos sabemos que muchos de los que querían que ella fuera candidata intervinieron en la recolección de firmas, y lo hicieron para debilitar a su mentor político.

Debo decir que una cosa fue firmar para que ella se postulara como candidata y otra ya es votar para que ella sea elegida alcaldesa. Quizá su fuerza radique en su condición de mujer, lo que es muy importante, pero no lo necesario como para obtener la victoria a su favor.

Obra en su contra además el hecho de que el movimiento significativo de ciudadanos “FIRME POR SOACHA” no podrá presentar lista al concejo, puesto que tenía que adquirir una póliza de garantía que respaldara la inscripción. O sea que a falta de lista al concejo, también se añade su falta de recursos.

El PDA llega al debate debilitado como consecuencia de los problemas internos y de la negativa campaña en la que se encarnizaron los medios de comunicación, el gobierno y los sectores más reaccionarios del país en su contra durante los últimos cuatro años. Si bien es cierto que teóricamente cuenta con dos concejales, será una tarea difícilmente ardua poderlos al menos mantener. Su candidato Luis Alfredo Chía González quizá cargue aún con el estigma de haber sido funcionario de la segunda administración de Jorge Ramírez, en el que si bien es cierto se distinguió por su transparencia y honestidad en los dos cargos que desempeñó, sus posibilidades son altamente reducidas no obstante reivindicar su condición de candidato raizal.

El movimiento MIRA presenta por primera vez candidato a la alcaldía, representa un importante avance democrático al interior del mismo al decidir participar en política de manera activa, organizada, sistemática y disciplinada. Si bien es cierto que su candidato posee una hoja de vida intachable, su formación académica e intelectual es muy buena, el movimiento maneja una contradicción interna muy compleja que consiste en que la promoción de su liderazgo se realiza al interior del partido con sus propios miembros, cuyos vínculos primarios son fundamentalmente de naturaleza teológica, lo que no ejerce hacia afuera la atracción de los mundanos, escépticos y en muchos casos ateos o poco creyentes votantes.

El respaldo de una lista al concejo y a las juntas administradoras locales deberá producir algún dividendo porque es un equipo con mucha mística, mucha fe, mucha organización, mucha disciplina pero también con un buen futuro, aunque pone en evidencia que aún en temas divinos también tiene muchas diferencias con las demás congregaciones con las que eventualmente pudieran llevar a cabo una gran coalición de creyentes que se erigiera en una opción de cambio terrenal que tanto requiere el municipio.

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