“La «Muerte Roja» había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata en el cuerpo y la cara de la víctima eran el bando de la peste, que la aislaba de toda ayuda y de toda simpatía, y la invasión, progreso y fin de la enfermedad se cumplían en media hora.” Edgar Allan Poe. La muerte roja.


Entre la inmundicia, la enfermedad, la peste, la pobreza y el rechazo social por no tener las condiciones económicas y sociales necesarias aún vive nuestra población suachuna, como si fuera un relato de la Europa medieval en donde se convivía con la “suciedad” lo “insalubre” producto de la falta de centros de salud, inasistencia sanitaria, la carencia de agua potable, entre otros factores. Hoy en Suacha, a pocos kilómetros de los megaproyectos de vivienda de interés social, a dos cuadras de la ciudad Capital (Bogotá) cerca de 90 familias viven en las dos cuadras más desgarradoras que hasta el momento conozco del municipio.

El Barrio se denomina la María y se encuentra ubicado en la frontera entre Soacha y Bogotá por la localidad de Bosa. Nos separa una calle principal sin pavimentar donde transitan rutas de la capital y el municipio, -¿por qué no la han pavimentado?, me arriesgo a decir que seguramente ninguna Administración Municipal y Distrital han tomado las medidas pertinentes porque “entre las autoridades locales se pasan la pelota” “se echan el agua sucia unos a otros” mientras el ciudadano, el líder comunitario, “termina en un brinque aquí y en un brinque allá” agotado y desilusionado por no encontrar soluciones.
Esta situación de desilusión, ira y negligencia que vivimos algunos cuando tratamos de mejorar el estado de nuestras vías, la infraestructura de nuestros barrios,el espacio público etc. También la sufren quienes luchan por la “vida”. Aquellos que buscan mejorar sus condiciones (en salud, nutrición, bienestar, etc) tampoco encuentran soluciones a sus problemas porque pareciera en pleno siglo XXI que todavía conceptos como “Calidad de Vida” no son importantes para nuestra sociedad.

Hoy el barrio la María es un ejemplo de ello, es una comunidad desapercibida (que tan solo escuchamos en los medios de comunicación cuando se presentan situaciones de orden público o de inundación), pero abandonada totalmente por el Estado y la sociedad. Aislados y en contra del cauce Río Claro -que hoy debo decir que es un caño, no sólo por la presencia de basuras sino por ser la desembocadura de las redes de alcantarillado de barrios de la comuna 3-. Viven, se desarrollan, constituyen un hogar ciudadanos, personas, niños, jóvenes, adultos, con los mismos derechos que nosotros y quienes hoy viven en la pobreza y en las zonas más alejadas e inhumanas, porque seguramente nuestro modelo de municipio, de sociedad, nuestras acciones cotidianas nos han llevado a invisibilizarlos y tal vez preferimos que estas poblaciones “vivan allá en lo oculto, donde no nos afecte”.

Foto: Panorámica del Barrio La María.

Hechos y situaciones como está nos lleva a pensar que seguramente no es el único barrio, ni la única comunidad en el municipio, en el departamento, en el país que vive en dichas condiciones. Pero, lo que sí es un descaro es que a dos cuadras de la ciudad Capital y en jurisdicción del municipio más grande de Cundinamarca con la mayor inversión de organismos no gubernamentales se vivan en estas condiciones, una vez más, afirmo que Suacha lo que necesita es un proyecto social al largo plazo que hasta el momento ninguno de los políticos y gobernantes de turno que he visto ha sido capaz de planteárselo, el problema en Suacha es claro una situación de pobreza y pobreza extrema y la pérdida de dignidad del Ser Humano.

La pregunta que me queda después de tal experiencia se resume a ¿Cómo los suachunos nos estamos soñando el municipio?, por el interés de unos pocos durante años hemos dejado que nuestras expectativas, nuestros sueños, nuestros anhelos se vean truncados. El municipio que hoy les estamos dejando a nuestras futuras generaciones se resume a un lugar que no otorga una calidad de vida a sus ciudadanos. Mi invitación es a generar mayores espacios de participación, a vincularnos y rescatar el papel comunitario de las Juntas de Acción Comunal, a unirnos para exigirles a nuestro Alcalde y Concejo municipal la necesidad de programas y proyectos en pro de nuestra calidad de vida. (Las autoridades locales deben responder al interés general y no a sus intereses particulares).

Añadidura: El día sábado 2 de febrero el Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro Urrego en el marco del área metropolitana y la defensa del medio ambiente otorgo 70.000 mil millones de pesos al municipio para la reubicación de las familias del Barrio La María y su vinculación en el programa de reciclaje Bogotá Basura Cero, adicional parte de este dinero será para la compra de predios del Humedal de Tibanica en los límites con Suacha.

¿Cuándo se materializará en Suacha el Bienestar Humano?

Melanie de los ángeles Díaz Moya
Coordinadora del Comité ciudadano de apoyo al área metropolitana
Coordinadora de Plataforma juvenil de Suacha