Más allá de las diferencias étnicas o las derivadas de la ubicación geográfica que puedan existir entre el departamento del Chocó y el municipio de Soacha con respecto al conjunto del país, la suerte y el destino de estas dos entidades territoriales frente al gobierno nacional y los gobiernos departamentales, siempre han tenido un destino trágico común: el olvido, la exclusión, la pobreza, la inseguridad y la corrupción.


Ni al departamento del Chocó le ha valido su inmensa riqueza minera ni su ubicación geográfica estratégica para haber sido escenario de desarrollo y bienestar de su población, pero tampoco al municipio de Soacha le ha valido ser un considerable contribuyente al aporte del PIB del departamento en términos porcentuales, como menos le han valido sus recursos naturales ni su ubicación estratégica con relación a Bogotá y al resto del país para haber sido otro escenario de desarrollo y bienestar para sus ciudadanos.

Y si al departamento del Chocó no le ha servido de nada ser escenario del conflicto armado y a sus habitantes víctimas del mismo, a Soacha le ha representado menos ser uno de los municipios de más alta recepción de población desplazada por el conflicto armado, entre ellos irónicamente numerosos compatriotas del Chocó, tampoco le ha servido a Soacha ser la solución a los problemas de disponibilidad de suelos en la sabana de Bogotá para el desarrollo de los macro proyectos de vivienda de los grandes empresarios del sector, que encontraron en la zona rural del municipio “la mejor oportunidad de negocios”para obtener astronómicas ganancias, sin que esos desarrollos urbanos se tradujeran en nuevas y mejores condiciones de vida para sus nuevos habitantes, raizales y emigrantes radicados desde hace décadas en estos territorios.

Y así como en el Chocó tanto la minería legal como la ilegal paulatinamente han venido convirtiendo el territorio en un escenario devastado por la ambición y la violencia, el de Soacha tampoco lo ha sido menos ante la mirada impotente y desvalida de sus ancestrales habitantes raizales y emigrantes y la complacencia de sus dirigentes.

Y si para la población del departamento del Chocó sus riquezas naturales, biodiversidad y potencial minero han sido más una desgracia que una bendición,para Soacha no lo han sido menos sus riquezas y recursos naturales.

La creciente pobreza, que se agudizó con la introducción de la apertura económica en los años 90 y se tornó catastrófica con los tratados de libre comercio TLC en la primera década del año 2000, solo contribuyó a que en menos tiempo del estimado por los tecnócratas del desarrollo, la pobreza se distribuyera entre más población y la riqueza se concentrara en menos manos.

Bajo esas consideraciones de crisis generalizada en estas dos regiones del país, paradójicamente ricas en recursos naturales,sus habitantes viven cada vez más cerca de la pobreza extrema y del total abandono del gobierno central y departamentales; por lo que no es casual que los destinos comunes de estas dos regiones continúen coincidiendo incluso en el tiempo y la forma para la búsqueda de alternativas de solución a sus problemáticas, demandando a través de esos mecanismos la atención del gobierno nacional y las autoridades departamentales: la movilización y la protesta social.

Sin embargo, esos atisbos de inconformidad organizada en el Chocó y de la que aún está por darse en Soacha, no significan que la solución a las problemáticas vaya a ser atendidas con la prontitud e interés que la situación amerita en estos dos puntos extremos de la geografía nacional.

A pesar de todo, no se puede dejar de destacar y exaltar en esta reflexión la actitud de dignidad del pueblo chocoano, que no obstante las extremas condiciones de exclusión, pobreza, analfabetismo y violencia paramilitar e insurgente de la que ha sido objetoy por la que han pagado un alto precio, la respuesta masiva y organizada en la movilización de sus ciudadanos, se convierten en un claro ejemplo de liderazgo social para los dirigentes de nuestro municipio, ratificando en todos los chocoanos, la persistencia de un profundo espíritu de identidad con su origen ancestral y con el derecholegítimo a ser los usufructuarios de esas riquezas para mejorar sus condiciones de vida.

El pueblo chocoano, en lo más profundo de su ser, mantienen vivo su espíritu de dignidad e identidad con su origen y arraigo,que contrasta con la pasividad y conformismo de los ciudadanos de Soacha frente a la actitud de abandono del gobierno central en relación con su problemática, sin que eso sea suficiente para despertar su espíritu de dignidad y lucha de otras épocas en los habitantes de nuestro municipio, y peor aún,de sus líderes y dirigentes políticos.

Sea esta la ocasión para invitar a los ciudadanos, organizaciones sociales, gremios de empresarios, comerciantes, sindicatos, juntas de acción comunal, organizaciones juveniles, de mujeres y todos los demás sectores organizados del municipio a brindarle su irrestricto respaldo al COMITÉ CÍVICO TODOS POR SOACHA, cuyo objetivo principal es demandar de manera pacífica y democrática, la atención del gobierno central para plantear y ejecutar soluciones a las problemáticas estructurales del municipio, más cuanto de manera directa e indirecta nuestro territorio y sobre todo sus habitantes han sido víctima del conflicto interno que en buena hora llega a su fin.

DESLINDE.