Atemorizada se siente la comunidad del barrio Las Villas por el incremento de la inseguridad debido a la presencia de habitantes de calle que se encubren en el antejardín de una vivienda ubicada en la calle 15 A. Residentes y líderes realizaron un consejo de seguridad con la policía para mitigar el problema.


Los residentes del sector aseguran que bajo la imagen de ser habitantes de la calle, delincuentes aprovechan para intimidar a las personas y robarles sus pertenencias. La preocupación de la comunidad aumentó cuando los ladrones empezaron a usar el antejardín de una casa en la calle 15 A como refugio durante las noches y madrugadas.

Los residentes de la cuadra dicen sentirse amedrentados con la presencia de los delincuentes, argumentan que además de infundir el miedo, hacen de la imagen del sector un desorden incontrolable, debido a que queman en medio de la calle colchones y trapos, hecho que conjuntamente afecta la salud de los habitantes.

Un residente cercano de la zona, que prefirió reservar su identidad, relató una de las experiencias vividas por la comunidad: “El fin de semana amaneció en el jardín un montón de documentos de personas que seguramente habían atracado la noche anterior, y ahí quedaron con las pertenencias; sin embargo no encontramos forma de contactar a las víctimas, por lo tanto lo único que se pudo hacer fue entregar los objetos a la policía”, agregó.

La comunidad manifiesta sentirse nerviosa porque todas las noches se reúnen hasta 6 personas en el mismo sitio a consumir alucinógenos y posteriormente empiezan a robar a los vecinos del sector; los transeúntes temen que en algún momento puedan atentar contra su integridad.

Han sido algunos los intentos de la policía por mitigar el problema, en ocasiones los han arrestado y llevado a la UPJ, sin embargo siempre regresan a la noche siguiente, ocasionando el incremento de la inconformidad de los vecinos, a quienes han empezado a perjudicar directamente.

“En una ocasión, a quien supongo que es el líder, lo llevaron a la UPJ y luego lo soltaron, llegó a la esquina de mi casa, quemó trapos y dañó la puerta; mis vecinos son adultos mayores y tienen problemas respiratorios, inmediatamente tocó trasladarlos a un centro de asistencia para que les fuera tratado el problema que tenían debido a los gases producidos por la quema de los harapos”, sostuvo Nelson Salgado, residente de la zona.

Nelsy Contreras, habitante del sector, agregó: “A veces a este grupo de individuos se le ocurre quemar colchones y cobijas en medio de la vía para hacer fogatas, esto además de generar malos olores y producir gases que afectan el ambiente, nos preocupa bastante porque por nuestra vía pasa el gasoducto y en cualquier momento puede ocurrir un accidente”.

La comunidad, cansada de esta situación, convocó a un consejo de seguridad, el cual contó con la presencia de líderes comunales, habitantes y la policía, con el objetivo de encontrar una solución definitiva a la problemática y así se devuelva la paz a los residentes del sector.