Aumento descarado de viciosos y delincuentes tiene amedrentada a la comunidad de los barrios Anda Lucía, Urbanización el Sol y 12 de Marzo, ubicados en la comuna seis. Los residentes aseguran sentirse temerosos después de las 8 de la noche, motivo por el que no se atreven a salir solos de sus hogares porque argumentan que es posible que sean asaltados.


Los vecinos de los tres sectores mencionados dicen estar más que cansados, pues temen por la seguridad de sus familias y sus hogares debido al aumento indiscriminado de drogadictos y delincuentes, los cuales se han apoderado de casi la totalidad de la calle 20 y la carrera primera, cuyas ubicaciones dividen al Sol de Anda Lucía y el 12 de Marzo.

Un habitante, cuyo nombre prefirió reservar por seguridad, explicó:

“En el barrio Anda Lucia, hace algunos meses una vecina arrendo su casa, el problema para todos nosotros es que esa se convirtió en la única olla del sector, las personas que ahora residen ahí se dedican a venderla a lo largo de la calle 20 y la carrera primera, convirtiéndolas en el foco para el aumento de la drogadicción y la inseguridad”, puntualizó el habitante.

La mayor de las preocupaciones de la comunidad es la cantidad inexplicable de delincuentes y drogadictos que los jibaros han generado, pues los habitantes describen que todas las noches, entre las 11 p.m. y las 5 a.m. se ubican a lo largo de la cuadra aproximadamente 50 individuos para consumir alucinógenos, al tiempo que se dedican a intimidar y robar las pertenencias de las personas que por ahí deben transitar.

“Los vecinos cuentan que no pueden salir de sus casas, porque en las esquinas de las cuadras se ubican grupos de 10 o 15 delincuentes mínimo, esta clase de eventos han generado pánico en las familias, porque así mismo desde sus casas han sido testigos de cómo roban a las personas que cometen el error de pasar por ahí debido al desconocimiento del contexto actual de la calle.

Este grave fenómeno también está afectando la situación laboral de los habitantes de los barrios, puesto que a las personas les toca esperar hasta que hayan pasado las 5 a.m. para poder salir a sus trabajos, aunque en diversas ocasiones los vecinos forman grupos de diez o quince personas armadas con palos o tablas para garantizar su seguridad al pasar de por los sitios conflictuados.

Otra de las preocupantes consecuencias de tal aumento de la delincuencia ha sido la extorción a vendedores, los habitantes dicen que en la calle 22 se están empezando a determinar casos de comerciantes a los que obligan a pagar vacuna para poder trabajar, sin embargo, aseguran que hasta el momento ninguno se ha atrevido a hablar o denunciar el atropello por temor a recibir represarías en su contra.

Johan Ríos, como prefirió llamarse un habitante afectado, contó uno de los hechos efectuado por los delincuentes, que perjudicó a un comerciante de la comunidad:
“Sobre la calle 20 en la esquina que la conecta con la carrera 3, se ubica una papelería en la cual hace un mes, aproximadamente, unos individuos realizaron un atentado en el que lanzaron una granada contra el establecimiento. A las personas que vivían ahí les toco irse del barrio”, relató el residente.

Precisamente esta clase de hechos y el incontrolable aumento de los delincuentes están obligando a los residentes a marcharse del barrio, afirman los habitantes que cada vez son más las casas que se ven con carteles de arrendamiento o que están en venta. Los afectados dicen que una de las causas posibles es que asumen que los malhechores están empezando a meterse en las viviendas para desocuparlas durante la tarde.

Para finalizar, la comunidad afirma que ha sido reiterativa en sus llamados a la policía, sin embargo la actuación del ente no ha sido la suficiente para tratar de mitigar mínimamente el problema, razón por la que piden que se realice el allanamiento de la propiedad usada para la distribución de alucinógenos y que se realice la recuperación de las calles afectadas.

*La foto no corresponde al lugar