¿Delito o accidente? Medicina Legal definirá qué sucedió con Valeria Afanador en Cajicá

La comunidad de Cajicá atraviesa momentos de conmoción e incertidumbre tras un hallazgo que mantiene abiertas más preguntas que respuestas y que hoy concentra la atención de las autoridades y de la opinión pública.

A casi tres semanas de su desaparición, el hallazgo del cuerpo sin vida de Valeria Afanador, una niña de 10 años con síndrome de Down, sacudió la comunidad de Cajicá. El caso, que ya estaba en manos de entidades como la Fiscalía, el CTI y Medicina Legal, suma ahora nuevos episodios que demandan respuestas ante la pregunta que no cesa: ¿fue un accidente o un acto criminal?

Además, la Defensoría del Pueblo advirtió posibles fallas en los protocolos del colegio, especialmente por la demora en informar a las autoridades.

El hallazgo de un desenlace desgarrador

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Tras 18 días de búsqueda, el cuerpo de la menor fue encontrado sumergido en una zona contigua al río Frío, a escasos 200 o 300 metros del Gimnasio Campestre Los Laureles, colegio donde fue vista por última vez el pasado 12 de agosto a las 10:00 a. m.

Las autoridades, incluyendo los equipos de búsqueda, habían inspeccionado, varias veces, ese sector desde el inicio sin éxito, lo que genera inquietudes sobre si el cuerpo fue dejado ahí después de su desaparición.

El gobernador Jorge Emilio Rey expresó en su cuenta de X que “Este hecho tan doloroso… no quedará en la impunidad” y reclamó claridad sobre si la niña fue colocada en ese lugar posteriormente.

En diálogo con Caracol Noticias, el mandatario reiteró que la menor “apareció con su sudadera, en una zona aledaña al colegio. Nos queda la sensación de que la dejaron recientemente en el sitio. Será Medicina Legal quien establezca si esto fue así”.

Rey insistió en que la descomposición natural de un cuerpo tras más de dos semanas habría hecho notoria su presencia en ese lugar. Por ello, pidió a las autoridades judiciales celeridad en la investigación para esclarecer los hechos y garantizar justicia.

Por su parte, el abogado de la familia, Julián Quintana, aseguró que, con firmeza, buscarán que este “atroz crimen” tenga sanción. La Procuraduría, por su parte, instó a la Fiscalía y la Policía a acelerar las investigaciones, recordando que los espacios educativos deben funcionar como entornos protectores.

Comunicado del colegio: dolor, fe y acompañamiento

El Gimnasio Campestre Los Laureles, institución donde estudiaba Valeria, emitió un comunicado en el que lamentó profundamente lo ocurrido: lo definió como “el momento más doloroso en la historia de nuestra institución” y expresó solidaridad y disposición absoluta para acompañar el proceso de búsqueda de la verdad.

Incluyó además un mensaje de fe: “Dios está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido (Salmo 34:18).

Los padres de Valeria también manifestaron su frustración. El padre aseguró que las autoridades no contaban con la tecnología adecuada para la investigación, calificándolas de negligentes, mientras la madre describió el vacío emocional de no saber nada.

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En redes sociales, el caso generó una fuerte conmoción. Usuarios, figuras políticas y autoridades como la directora del ICBF, Astrid Cáceres, exigieron justicia inmediata y denunciaron la gravedad de permitir que un crimen así quede sin esclarecimiento.

Foto: Archivo Periodismo Público

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