Este zipaquireño, apasionado por la música, abogado de la Universidad Autónoma, con especialización en derecho administrativo y público, hoy se despide de Soacha luego de ejercer como Secretario General, Alcalde encargado y Jefe (E) de la Oficina Jurídica.


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Su carácter, conocimiento y disciplina le permitieron soportar la suspensión del alcalde José Ernesto Martínez y mantenerse, incluso, con los dos mandatarios que en su momento nombró el gobernador Andrés González.

Durante su estadía al frente de la Secretaría General de la Alcaldía de Soacha, logró aspectos importantes para sanear las finanzas y optimizar los recursos públicos, resultados que trajeron halagos y aplausos, pero también celos y grandes diferencias.

Carlos Arturo Rey es un hombre casado, con tres hijos, exigente y entregado a su trabajo. Ahora se va como asesor a la Alcaldía Mayor de Bogotá, y antes de entregar su cargo en Soacha, habló con Periodismo Público de su vida personal, familiar y profesional, de su experiencia en el municipio y de su futuro.

Periodismo Público.com. Dr. Carlos Arturo Rey, cómo vive su infancia y qué recuerda de su familia y de su natal Zipaquirá.

Carlos Arturo Rey. Soy hijo de un ilustre hombre, mi padre era un instrumentista, y en la época de los 60 fue subdirector de la banda sinfónica de Zipaquirá. Mi infancia fue muy bonita, recientemente le decía al Dr. Nemocón que yo vivo en un estado ideal, no he conocido la riqueza, pero tampoco la pobreza. Estudié en el Colegio Nacional La Salle, que a pesar de ser público, tiene una formación con muchos principios y valores, y aún tengo la consigna que ellos llevaban: Ser el mejor del mejor. En consecuencia, eso me ha obligado a tener este comportamiento, esa formación ideológica y teológica, de hacer las cosas bien. Por su puesto mi infancia fue de muchas alegrías, de buenos compañeros, amigos, algunos de imagen nacional, pues en el colegio donde yo estudié también lo hizo nuestro nobel García Márquez y otros personajes de la vida nacional.

Me apasiona el fútbol, vengo de familia de artistas; mi padre, mi abuelo y mi tatarabuelo eran músicos y yo terminé en la música. Estudié en la Universidad Nacional en el Conservatorio Nacional y los diez años de mi juventud los dediqué a ella porque fui el único músico zipaquireño que integré la banda de este municipio. Luego la tomé como profesión, duré 15 años en la música donde hice mis pasitos por la sinfónica de Boyacá y la Banda Sinfónica de la Policía Nacional, pero posteriormente mi vida sufre un vuelco total porque en adelante comienzo una pelea en favor de los artistas y termino involucrado en el derecho.

PP.com. Cómo es ese salto de la música al derecho, Dr. Rey

C.A.R. Mi pueblo tenía la única sinfónica del departamento, entonces viene ese cambio brusco, la acaban en el año 76 y todos quedamos por fuera. Posteriormente voy cinco años a la Sinfónica de la Policía Nacional, me presento a un concurso a la sinfónica de Boyacá, y estando allí entra al mismo proceso de reestructuración y acaban con la banda. Desde ese entonces, años 80-85, comienzo a ver cómo van terminando con ese tipo de arte y sobrevivencia, y me convierto en un defensor de este gremio, fue así que termino estudiando derecho, convencido de que con mi formación podía contribuir a mejorar este tipo de cosas. Fui presidente del Sindicato de Artistas del espectáculo y la comunicación social, y presidente del sindicato de empleados públicos, he sido un luchador toda mi vida.

PP.com. Dónde estudia derecho?

C.A.R. En una universidad privada, lo hago ya como padre de familia, con hijos, estudio por la noche en la Universidad Autónoma. Aunque el único semestre que pagué fue el primero, los demás por fortuna me los pagaron. Me demoré seis años en la parte académica y uno presentando el trabajo de grado y los preparatorios.

PP.com. Cómo inicia su vida en la Administración pública?

C.A.R. Voy a cumplir 22 años de vida pública, inicialmente lo hice como artista y llevo 10-12 años como abogado. Comencé desde abajo, siendo asistente jurídico; la primera oportunidad que tuve a nivel directivo fue en mi pueblo como asesor jurídico de la Empresa de Servicios Públicos. Trabajé con un zipaquireño que luego fue alcalde de esta ciudad y posteriormente director de Coldeportes, el Dr. Ever Bustamante. Más adelante ejerzo como asesor jurídico del sector solidario y financiero, con el BBWA, y después me desplazo a Fusagasugá y me convierto en asesor jurídico.

PP.com. A Soacha, cómo llega?

C.A.R. En alguna ocasión vinimos con un grupo de amigos a Soacha porque estábamos interesados en hacer política en el departamento. Cuando tratamos de construir una lista a la cámara que la encabezaba Samuel Ortegón, me encuentro con alguna gente de Cundinamarca, especialmente de Soacha, recuerdo que ahí estaban el Dr. José Ernesto, el Dr. Córdoba y otros ciudadanos. Yo trabajaba como asesor en la Secretaría Distrital de movilidad, en la oficina de control y vigilancia, cuando alguien me pidió la hoja de vida y creo que la enviaron hasta por fax. El Dr. Ernesto no dudó en llamarme para hacer parte de su equipo; recuerdo que me llama un domingo y me hace el ofrecimiento, eso fue finalizando el 2009, para mí fue un orgullo y acepté.

PP.com. Qué fue lo más importante de su estadía en Soacha?

C.A.R. Es difícil porque fueron muchas cosas, creo que le he dado un ejemplo a mis compañeros; un aspecto grande que dejo es poder valorar el recurso y el talento humano. Estoy convencido que la única manera y la única posibilidad de desprender esa fibra humana hacia la gente que tiene un trabajo, es buscar la vocación del servidor público y en eso me la pasé los dos años, construyendo el proceso en la búsqueda de esa vocación. Todos los seres humanos tenemos una vocación, para nosotros los funcionarios públicos, esa vocación es la de servir a la comunidad. Para mí ese es mi gran pilar, mi gran fortaleza, con cada una de las personas que trabajaban conmigo, buscándoles la posibilidad de que encontraran su felicidad en el trabajo, aquí yo vengo a gozármela, a disfrutar del trabajo, pero la única posibilidad de lograrlo es desbordándose para servirle a la comunidad.

Cuando yo llegué detecté que era el escenario propicio para construir muchas cosas, por eso los resultados son positivos. Uno mira cosas en la parte contractual, administrativa, en los procesos, se dio la fortaleza jurídica y se dieron las herramientas necesarias para que la gente pueda mitigar ese riesgo que existe en la función pública. Tener el espíritu de ser celosos y cuidadosos de los recursos públicos, esa es una lucha que tenemos que dar todos los servidores públicos, lograr posibilitar que el recurso le llegue a la comunidad, cómo?: en servicios.

PP.com. Dentro de sus muchos logros se dice que en cabeza suya se pudo recuperar el predio donde actualmente funciona la Secretaría de Hacienda. Es eso cierto?

C.A.R. Sí claro. Eso se dio presionando, incluso me di la pelea hasta con el gobernador.

Una de las cosas que me ofendió es que ese predio estaba concesionado a un tercero, a un particular y lo que hacía era enriquecerse cuando nosotros tenemos tantas necesidades en materia de ubicación de inmuebles; la administración pagaba arriendos y ellos nada. Yo sabía que el gobernador presionaba al alcalde, sin embargo di esa pelea y se la gané en derecho. Incluso alcancé a soñar con un sitio ideal allá, no lo pude hacer a pesar de que el año pasado arrancamos con un proceso de adecuación. Soñé con un buen restaurante para los funcionarios, para la gente que llega, un buen sitio de atención al ciudadano.

PP.com. A usted le tocó vivir uno de los periodos más críticos de la anterior administración, la suspensión del alcalde Martínez. ¿Cómo enfrentó el problema y cómo lo vivió?

C.A.R. Fueron épocas difíciles. Asumí un papel de echarme a cuestas la Administración municipal porque estaba convencido del buen hombre que tenía Soacha, que era José Ernesto. Muy capaz, inteligente y convencido de que él era la persona que había sido nombrada por voto popular, por lo tanto debería tener mi respaldo. Poco a poco me fui ganado su confianza, por mi labor y buen funcionario y me sorprendió cuando me llama para ofrecerme que lo reemplace. Incluso le pide al gobernador una licencia para dejarme encargado mientras él resolvía su situación jurídica, cosa que le agradezco que me haya tenido en cuenta, acepté el reto y así fue. En su momento creyó que sus diligencias judiciales paraban, entonces desistió, renunció a su licencia y siguió la normalidad, pero al mes volvió el problema, fue destituido, sin embargo él habló con el gobernador que me dejara encargado mientras él resolvía la situación o se designaba un nuevo alcalde.

Pasaron cuatro alcaldes desde el joven Galán, Mario Ballén, de nuevo Galán y luego Iván Moreno. Ellos en su momento pensaron en cambiar a todo el mundo pero veían que alguien tenía conocimiento y prefirieron abstenerse de pedir mi renuncia. El único que lo hizo fue Galán; no obstante hablé con él, no por el hecho de atornillarme en el cargo, sino por el derecho de darle una fortaleza al municipio en lo que había que darle continuidad, diciéndole que la designación o encargo de alcalde no era plenipotenciario, que estaba el Plan de Desarrollo y que era necesario echárselo al hombro. Entendió mi angustia, porque las confianzas no se decretan sino se construyen, y terminé en buenas relaciones con él. Después llega Iván, igual no me cambia. Fui presionado y por fortuna regresa Ernesto Martínez, porque la verdad estuve aquí casi que soportando y aguantando todo el tema administrativo, así lo hice, me eché al hombre la administración, esa fue mi gran fortaleza, darle estabilidad a la administración.

PP.com. No sintió en algún momento tanto peso o desfallecer ante tanta presión?

C.A.R. No, siempre fue un reto que logré superar, entre otras cosas porque como tengo una formación religiosa soy muy creyente. Dios me puso acá para ese reto y hoy tengo la gran tranquilidad, la gran fortuna de tener puertas abiertas del mismo alcalde Nemocón, quien me dijo que reconsiderara su propuesta.

PP.com. Pero usted ya tenía un ofrecimiento del alcalde Petro para que se fuera a la alcaldía de Bogotá. Qué es lo primero que hace, lo acepta, lo rechaza, qué?

C.A.R. Lo pienso, en su momento cuando en noviembre me llaman a la comisión de empalme no pude hacerlo, porque quería dejar el ciclo terminado acá. Posteriormente se dio la posibilidad de hablar con el alcalde electo de Soacha, él manifiesta el interés de que haga parte de su gobierno, le acepto y lo de Bogotá queda atrás. Arranco con impulso, con las ganas de construir una nueva administración, aunque aquí lo que hay es cambio de timonel, con el debido respeto que me merece la primera autoridad administrativa. Cada uno le da su estilo.

PP.com. Y entonces cuándo le ofrecen el actual cargo que va a desempeñar en la capital?

C.A.R. La sorpresa la recibo como el 13 de enero, me llamaron de Bogotá que me necesitaban. Fui y había salido un acto administrativo en el cual tenía un nombramiento; duré dos semana pensándolo, hice mi DOFA personal, miraba fortalezas y debilidades, si me quedaba o me iba, me daba vergüenza ajena y así se lo manifesté al alcalde, es como cuando uno termina el romance con una novia, la quiero pero debo partir. Que incomodidad, duré dos semanas en esa dicotomía, acepto, no acepto, sigo luchando acá, sigo buscando fortalecer esto, acompañar al Dr. Nemocón, hasta que se vencieron los términos par aceptar el cargo porque una vez se hace el nombramiento tenía diez días hábiles. Fui a tratar de notificarme para decirles que no aceptaba, pero me convencieron y por eso me voy para Bogotá.

PP.com. Finalmente, por qué acepta el ofrecimiento del Dr. Petro?

C.A.R. Es un reto importante en la vida profesional, creo que sin tratar de decir que Soacha es menos o más importante, me parece que estamos hablando de un cargo en la alcaldía de la capital de la República, y también es pensar que ese mundo adverso que se le viene a Petro, porque tiene a todo el mundo de enemigo, pero estoy convencido que va a ser la mejor alcaldía de la capital con la posibilidad de mañana ser un hombre presidenciable.

PP.com. Su capítulo en Soacha terminó?

C.A.R. No, no creo; veo la posibilidad de contribuir con Soacha. No sé si mañana regrese, ojalá. Si se me diera sería espectacular, pero eso no depende únicamente de mi voluntad, creo que hemos cerrado una parte del libro y creo que he contribuido, queda mi corazón abierto y mi profesionalismo para seguir sirviéndole a Soacha.

PP.com. Qué fue lo más importante de su paso por este municipio?

C.A.R. Diría que todas las cosas que yo hice fueron importantes, desde la más pequeña, desde estar pendiente de las bobadas como la entrada, el aseo, para mí todo era importante, nunca quise darle una priorización a mi función y a mi cargo. Creo que lo importante es la posibilidad de haberle servido a la comunidad y espero que desde este escritorio, que pasé grandes jornadas detrás de él, haya contribuido a mejorar la calidad de vida de los soachunos.

Ahora, Carlos Arturo Rey piensa más en su futuro. Dice que le gustaría volver a Europa a descansar y pasear, pero considera que después de su paso por la alcaldía de Bogotá, se ve más como un hombre dedicado a escribir, otra de sus pasiones:

“Me veo más en el ámbito de escribir, así sea en el corte novelesco; lo vengo haciendo, tengo como unos 400 folios de la historia de mi vida, la que he construido. Esto que pasó acá lo tengo escrito, la gobernabilidad, todo está con detalle, lo que no conoce la gente; me gusta eso y como lo hago, aspiro en cuatro años pensionarme y dedicarme a escribir”.