La Carrera 4 con Calle 11, sobre la autopista Sur en Soacha, se ha convertido en un peligro para los residentes del barrio La Unión, ya que por negligencia de un contratista, la esquina comprendida entre ambas vías está a punto de completar dos años con un enorme hueco que amenaza la vida de las personas y obstruye el paso de sus habitantes.


Hueco-soacha

Hueco-soacha

No es la primera vez que el municipio de Soacha asigna obras a contratistas o consorcios que incumplen, abusan y dejan “chambonadas” que representan peligro para la comunidad. Ejemplo de ello es lo sucedido con el Plan Carrasquilla en la comuna tres y los inconvenientes que han tenido los residentes del barrio Valles de Santa Ana, en la comuna uno, por una situación similar, entre muchos otros.

El barrio La Unión de la comuna dos es otro de los sectores que se suma a la lista de los afectados por contratistas negligentes e irresponsables. A partir de la ruptura de un tubo que transportaba aguas residuales de varios barrios de la zona, la Carrera 4 con Calle 11 tuvo que ser intervenida para solucionar el problema que ya estaba generando detrimento del patrimonio a las familias vecinas al mismo. Sin embargo, lo que parecía ser la solución al inconveniente, empeoró la situación.

“La empresa a cargo del arreglo del tubo llegó al sector, abrió la calle, hizo un hueco de más de 12 metros y dejó todo abandonado. Después de un año y medio sus empleados regresaron, taparon y pavimentaron la vía, pero al cabo de cuatro meses el asfalto empezó a hundirse, volvieron a abrir y a dejar todo abandonado hasta el momento”, aseveró María Ruiz, residente afectada.

Los afectados difícilmente pueden alcanzar a enumerar la cantidad de perjuicios que han debido asumir a raíz de la intervención y el posterior abandono de las obras.

“Según describieron los ingenieros a cargo, tenían que perforar trece metros bajo tierra para arreglar el problema, no obstante no se tomaron las precauciones necesarias y las casas ubicadas alrededor de la obra sufrieron graves problemas en su estabilidad y muchas ya representan riesgo para las familias que las habitan”, destacó Nelly Flórez, vecina perjudicada.

La movilidad y seguridad del sector se convirtieron en un completo caos que ha obligado a los residentes a tomar las vías de hecho.

“Los delincuentes se aprovechaban de la polisombra para esconderse en el hueco y atracar a los transeúntes, en más de una ocasión tuvimos que salir a defenderlos y posteriormente fue necesario retirar la polisombra. El cráter que está abandonado obstruye por completo las dos vías, por lo tanto ha inmovilizado totalmente a los habitantes que tienen vehículo, al tiempo que ha obstruido la entrada principal al barrio”, aseguró Zoraida Ariza, residente afectada.

Con un mundo de inconvenientes, la comunidad se dio a la tarea, de la mano del líder y edil Alberto Romero, de gestionar en las diferentes entidades para que las obras se concluyeran; sin embargo la respuesta no fue otra que el juego de lanzarse la pelota unos con otros.

“El ingeniero a cargo de las obras nos dijo que hacía falta la revisión del acueducto, cuando averiguamos ahí resulta que ellos no estaban ni siquiera informados de la obra, y de nuevo culparon a la empresa. Ahora lo único que hacen es venir a mirar y se van; todo continúa igual y hasta peor”, agregó Zoraida.

El hueco dejado por la empresa constructora a cargo del proyecto ubicado entre la Carrera 4 y la Calle 11, también se presta para que los habitantes de calle y drogadictos duerman en él, adicionalmente los fuertes olores de las aguas residuales están causado una preocupante problemática de salubridad en el sector.

“Tenemos las polisombras que se han convertido en un cerco de drogadictos y ladrones en las noches, como residentes somos los únicos afectados, además dicen que van a volver a introducir unas plaquetas de 12 metros con las que están debilitando las bases de las viviendas”, terminó Carlos Ruiz, habitante afectado.