Las cosas no marchan bien para el Ejecutivo. Entre el Paro Nacional, el freno de sus iniciativas en el Congreso, la caída de su popularidad y los movimientos en el equipo de Gobierno para evitar la aplicación de la moción de censura contra el entonces ministro de Defensa, Guillermo Botero, los planes del presidente Iván Duque parecen no progresar. Pero esta semana comenzó con una reunión que, a los días, dio un leve avance de sus iniciativas.

Duque se encontró el lunes en la mañana en la Casa de Nariño con el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y parte de la bancada de Cambio Radical en el Congreso. Fue como una ventana que se abre en un salón cerrado. Comenzó a circular un nuevo aire, aunque fuera solo para destrabar las iniciativas que el Gobierno tiene en trámite y que se veían enredadas. Si bien los trances siguen, con una movilización social que se mantiene, la negociación del salario mínimo sobre la mesa y una oposición beligerante, en días logró lo que no pudo en semanas: el avance de la Reforma Tributaria.

Colombia está a tres semanas de cerrar el año y, el Congreso, a ocho días de dejar de sesionar. Así, el conteo regresivo que tiene el Gobierno para cumplir sus planes en el Legislativo está a unas cuantas sesiones de distancia y ahora tiene un punto a su favor con las 16 curules de Cambio Radical, bancada que aunque dice mantenerse en independencia, se suma al Gobierno como una especie de colectividad bisagra en el Congreso.

Lo que días atrás se presentaba ante el mandatario como un tsunami, tiene el chance de mermar la intensidad según el manejo que este dé a los días próximos de su gestión.

Tormenta sobre Duque

La foto que presentó el presidente en la Asamblea de Naciones Unidas en septiembre, en la que denunciaba el presunto reclutamiento de menores de edad por parte del Eln en Venezuela, y que resultó siendo una imagen de “contexto” tomada en Nariño, que Inteligencia Militar había entregado a EL COLOMBIANO, prendió un mechero que sigue sin apagarse.

En octubre, además, la Corte Constitucional tumbó la Ley de Financiamiento por vicios de procedimiento. Pasó un mes y al sector Defensa no le fue bien. El 5 de noviembre el senador del Partido de la U, Roy Barreras, reveló que un grupo de menores de edad reclutados por las disidencias de las Farc había fallecido en un bombardeo del Ejército. La cifra de víctimas, según la Fiscalía, fueron ocho. Esto motivó proponer por segunda vez una moción de censura contra el entonces encargado de la cartera, Guillermo Botero.

El ministro estaba contra las cuerdas y terminó renunciando el 6 de noviembre, ante la posibilidad de ser el protagonista del primer juicio exitoso contra un jefe de cartera en la historia del país. Con él ausente y el sinsabor ciudadano por el deceso de los menores de edad, diversas organizaciones convocaron al Paro Nacional que hasta hoy se mantiene latente.

Aunque hay una división profunda en el partido de Gobierno, que se hizo más evidente luego del mal resultado en las elecciones regionales, desde el Centro Democrático Duque tiene cierto apoyo. El legislador José Obdulio Gaviria sentencia que “el presidente ha manejado con mucha destreza el tema”. Al preguntarle sobre a qué atribuye la tormenta política por la que pasa el Gobierno, Gaviria responde: “¿Cuál tormenta?”.

Desde la otra orilla, el senador del Polo Democrático Iván Cepeda dice que “frente a esta situación es inútil el ejercicio que propuso el Gobierno de hacer una conversación que no llega a ninguna parte y que más bien parece una rendición de cuentas en la que espera un aplauso de la ciudadanía”.

Los hechos demuestran que los últimos meses no fueron los más favorables para el mandatario. Es más, el nivel de desfavorabilidad llegó al peor índice de su gestión. Según la firma Yanhaas, para el 2 de diciembre esta estaba situada en el 78 %, 10 puntos más arriba de la medición de comienzos de agosto.

Sin contar, además, con que al principio de su mandato la desaprobación era de tan solo un 23 %. Mes a mes, al revisar los cálculos de la encuestadora, la desfavorabilidad de su gestión tiende a subir (ver cronología).

Se busca una salida

En una semana Duque alcanzó lo que no logró en un mes. El martes, el Congreso le aprobó nuevamente la Reforma Tributaria. Ese mismo día la Comisión Séptima del Senado dio un sí al proyecto de ley que nació en la bancada del Centro Democrático para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 45 horas. Y el miércoles, el partido selló la primera aprobación a un proyecto clave para la bancada: la ley “Arias”.

Faltan días para que el Gobierno consiga destrabar proyectos como los derivados de la consulta anticorrupción, el que dé cadena perpetua para violadores de niños y otros más de una agenda ya sin la ambición de grandes reformas. Al preguntarle a la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, cómo lograrán sacarlos adelante, afirma que los proyectos mismos son “motivaciones suficientes para conseguir la mayoría”.

Pero tener los votos requiere del apoyo de partidos independientes. “El presidente siempre les ha hecho una invitación para compartir la agenda legislativa. Ojalá el Liberal y Cambio Radical asuman la propuesta de ser partidos de Gobierno”, indica.

Las movilizaciones del Comité del Paro están convocadas solo hasta el 10 de diciembre y el Gobierno ya cedió en dialogar con ellos, a pesar de que las manifestaciones siguen. Dice el líder de la Central Unitaria de Trabajadores en Antioquia, Jaime Montoya, que “es difícil encontrar una salida porque el Gobierno no define la participación del Comité para hacer una concertación y las pérdidas en el comercio se han producido por las dilaciones que éste ha hecho”.

Acerca de la ruta de salida, el vocero del Gobierno para el Paro, Diego Molano, considera que “lo fundamental es que encontremos soluciones: una mesa con un propósito y una hoja de ruta. Eso permite una discusión responsable”.

El Gobierno está en varios márgenes de maniobra y las soluciones aún son un pendiente. Pero los reclamos de la sociedad civil son numerosos y el tiempo para resolverlos escasea.

El investigador de la Universidad Externado, Jorge Iván Cuervo, analiza que “si las conversaciones son gaseosas y se aprueban leyes impopulares, es probable que se vuelva a las calles el otro año. Entre tanto, el Gobierno le apuesta al cansancio y al desgaste”.

De los movimientos que Duque haga en esta última semana dependerá un final de semestre legislativo favorable, si bien lejos de ser exitoso.

La apuesta al desgaste del paro parece estar dando resultado, pero la gran prueba de fuego, sobre la que se están poniendo las miradas, es el aumento del salario mínimo.

El mandatario podría dar un cierre tranquilo a un año convulso, pero las decisiones que tome tendrán efectos sociales y políticos en 2020.

Por Juliana Gil Gutiérrez, El Colombiano