Lo que se presentó al país como una obra modelo que haría parte del parque lineal del río Bogotá, hoy está invadida de maleza y pasto. Además, elementos de recreación fueron destruidos.

En octubre de 2015, la secretaría de Ambiente de Cundinamarca, las alcaldías de Bogotá y Soacha, y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, inauguraron el parque ecológico San Nicolás como parte del proyecto de Adecuación Hidráulica y Recuperación ambiental del río Bogotá.

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En esa época se presentó el proyecto como uno de los más novedosos del país, ya que se hablaba de conectar a Soacha con Cota por toda la rivera del río Bogotá, a través de la construcción de un gran parque lineal que se extendería por 68 km.

Además, en algunos tramos se construirían canchas múltiples, canchas de fútbol, juegos infantiles, biogimnasios, senderos peatonales, plazoletas, mobiliarios, arborización y diseño paisajístico, como lo entregado para la época en San Nicolás, comuna uno de Soacha.

Pero el escándalo de las autoridades sólo fue de momento porque los años empezaron a exigir mantenimiento, el cual nunca llegó.  

“A unos dos kilómetros de acá, el sendero está totalmente tapado, hay cojines de pasto y maleza, y en algunos tramos no se puede caminar, hay que hacerlo por un lado. Además, acá tenemos una problemática con un ganado, ya le hemos dicho a medio ambiente de Soacha y a la CAR, pero no nos han puesto cuidado”, dijo el presidente de la Junta de Acción Comunal de San Nicolás, Manuel López.

Para Inés Avendaño, integrante del Comité de convivencia y conciliación de la JAC, el problema es que no terminan las obras ni les hacen mantenimiento. “Lo ponen a uno en contra de la comunidad porque la gente dice que la Junta no hace nada, pero eso no es competencia nuestra. Esta obra la hicieron y se olvidaron totalmente, entonces queremos hacerle un llamado a la CAR, a la Secretaría de Ambiente y a las entidades competentes para que nos colaboren, que le hagan mantenimiento al sendero peatonal porque no hay por donde andar, y que finalicen el adoquinado debido a que dejaron una parte sin terminar”.

Pero no solo el sendero está abandonado. Al parque como tal tampoco le han hecho mantenimiento y las áreas deportivas y de recreación están totalmente deterioradas.

“Aquí vino el director de IMRDS y muy amablemente no colaboró con unas adecuaciones en el área deportiva, pero nos hace falta el parque de los niños y el del adulto mayor. Como junta, con el apoyo de una fundación, reunimos recursos y pintamos algunas partes, pero no es suficiente. Se robaron las cadenas de los columpios, las escaleras están rotas, los rodaderos partidos, a las máquinas del adulto mayor les hace falta piezas y otras están desajustadas, en fin. Necesitamos que la alcaldía se haga cargo porque la JAC no tiene dinero para hacerle mantenimiento al parque”, añadió el presidente.

Lo cierto es que pareciera que el ambicioso proyecto de unir a varios municipios de la Sabana a lo largo del río Bogotá, desde Soacha hasta Cota y Chía, obedeciera más a impulsos politiqueros del momento, porque de seguir así, toda la inversión se perderá.