Mucho se habla por estos días de los desastres causados por las lluvias, de zonas riesgo, de sectores vulnerables a las inundaciones, de reubicación de personas damnificadas en los ‘macroproyectos de vivienda y muchas otras cosas más que en el contexto actual son el epicentro de la agenda pública municipal, sin embargo aún hay personas y lugares que siguen invisibles ente el drama del invierno.


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Es el caso de los barrios marginales Villa Julia y Rincón de San Carlos en la comuna seis, que a pesar de que desde el año 2011 han sufrido con cada una de las temporadas invernales que han azotado a Soacha, continúan esperando la asistencia y los auxilios de las diferentes autoridades, quienes al parecer desconocen la existencia de estas personas, de estos asentamientos y de los complejísimos problemas que les afectan, dado que hasta el sol de hoy, no se ha acercado un solo funcionario u organismo de socorro a verificar la situación que enfrentan en estos sitios.

Un ejemplo claro de esto es el drama que vive la familia Granados Trujillo, que en menos de un mes ha tenido que migrar entre un lugar y otro, escapando de las inclemencias y el acoso de las fuertes lluvias, que sin piedad han acabado con cada uno de los ‘ranchos’ que ha podido armar con las escasas posibilidades económicas que tiene, y con la ayuda de sus vecinos, con lo cual ha intentado dar un techo y un refugio a sus seis hijos:

“El miércoles de la semana pasada se me inundó la casa y se me mojaron los colchones y todo lo que estaba al alcance del agua. Tengo los niños arropados con cartones, y como el agua se metió por todo lado, se me han dañado varias cosas. La verdad apenas llevamos ocho días acá y al parecer ya me toca buscar para dónde irme. Ahora no hay inundaciones, pero sí una fuerte lluvia que ya ha causado varias goteras, y aunque por el momento estamos bien de salud, pienso que más adelante, de seguir así, los niños se me van a enfermar por el frío. Todo está humedecido, eso nos puede causar complicaciones. Somos ocho personas, donde vivíamos anteriormente también se metía el agua, y a los tres días de haber entregado se cayeron dos pedazos de pared sin necesidad de que las tumbaran. Los vecinos son los únicos que nos han colaborado, no tenemos con qué comprar un lote para construir un lugar digno para nuestros hijos y hemos sobrevivido gracias a los aportes que nos han dado los vecinos, como: tejas, ladrillos, frazadas, plásticos y polisombras”, explicó Albenis Trujillo.

La zozobra de estas personas es grande, los mismos niños de la familia hablan acerca de la incipiente realidad que le ha tocado vivir desde hace mucho tiempo, y la indiferencia con la que tienen que pasar cada día en medio del frío, la lluvia y el temor a que las lonas y las latas que los cubre les caigan encima:

“Mis papás hacen lo posible para ver que nosotros estemos bien, pero no tenemos plata para nada, ni siquiera para comprar medicamentos. Por la noche tenemos que aguantar mucho frío, además cuando se lava la ropa no se alcanza a secar y por lo tanto no podemos ir a estudiar. Yo quisiera poder ayudar mucho más a mis padres, ojalá pudiéramos conseguir algo más bonito y más seguro, pero por ahora nos toca someternos a lo que podemos tener acá”, agregó Luis Eduardo Granados, hijo mayor dela familia Granados Trujillo.

Ante la penosa situación que vive esta familia, una voz solidaria sale a favor de ellos para reclamar la atención de la que han carecido estas humildes personas:

“Yo sólo quiero enviar un mensaje a las autoridades, por favor acuérdense de esta familia, acuérdense que aquí también vive gente. Estas personas son de escasos recursos, si ellos lograron conseguir este lote, fue porque yo los recomendé, pues nadie les arrienda porque hay muchos niños. Ellos no son familiares míos, pero es como si estuviera viviendo esta situación con ellos, porque han sido mis vecinos y se han comportado como unas excelentes personas.
Nosotros los vecinos hemos sido los únicos que les hemos colaborado a estas personas, pero insistimos en que por favor nos ayuden a reubicar a esta familia en una vivienda digna, más ahora que se habla de reubicar a todos los damnificados del invierno en los nuevos proyectos de vivienda, porque en realidad, así como esta casa, hay muchas más que están por la misma situación”, concluyó María Ramírez, vecina de los Granados Trujillo.

Con urgencia, los habitantes de Villa Julia y Rincón de San Carlos hacen un llamado a las autoridades para que atiendan las apremiantes necesidades que están viviendo por estos días.