El periódico ‘El tiempo’ en su edición del domingo 20 de julio publicó un artículo del reconocido caricaturista y también columnista Vlado que tituló “No es tan simple” en referencia a quienes desde distintas perspectivas reflexionan de manera “simple” sobre el bíblico problema judío-palestino para que pueda ser comprendido por los lectores promedio.


Si quienes escriben debieran hacerlo con el rigor científico que insinúa Vlado, sería como suponer entonces que para que los lectores pudieran entender e interpretar sus caricaturas, tendrían que tener sólidos conocimientos en semiología, ciencia política, historia política por lo que el tema tendría que confinarse a los límites de la academia para ser objeto de reflexión exclusivamente de filósofos, teólogos, sociólogos, antropólogos o politólogos, pues tal insinuación supone o da por cierto el analfabetismo general de los lectores y en general de la opinión pública.

Por supuesto que el problema palestino tiene tanto de ancho como de largo; múltiples y complejos factores territoriales, étnicos, culturales, religiosos, geopoliticos, económicos, convergen de manera simultánea, que de analizarse como lo insinúa el caricaturista, no serían artículos apropiados para la opinión, publica general sino para especialistas o intelectuales.

Más allá de la breve, sesgada y escasa difusión sobre los graves acontecimientos que tienen lugar en Medio Oriente contra el pueblo palestino por la extrema derecha que ejerce el control del Estado judío, la gran prensa internacional hace evidentes esfuerzos para pasar de manera desapercibida la repudiable e indiscriminada masacre que están realizando los miembros del ejército israelí sobre la población palestina, sin que se oiga la condena, el rechazo y el repudio de la comunidad internacional.

Los noticieros de las cadenas más influyentes de radio, tv, prensa escrita internacional y por supuesto local así como gran parte de las redes sociales “informan objetiva e imparcialmente” sobre la barbarie que se está cometiendo contra el pueblo palestino.

Al mejor estilo de las huestes hitlerianas que alguna vez quisieron eliminar de la faz de la tierra al pueblo judío, hoy ese pueblo quiere hacer otro tanto contra el pueblo palestino.

Frente a esa estrategia de exterminio sistemático que en su época empleo el nazismo con el apoyo de gobiernos fascistas italiano y japonés, hoy el ejército israelí con el beneplácito y apoyo del gobierno norteamericano, Inglaterra y Alemania, que aprueban y justifican las acciones bélicas indiscriminadas en las que están muriendo niños, jóvenes, ancianos y en general la población palestina.

El histórico conflicto entre estos dos pueblos se ha caracterizado no solo por la lucha para ejercer control y soberanía sobre estos territorios sino por el control de recursos estratégicos como el petróleo, el control sobre las rutas del crudo que los Estados Unidos quiere asegurar con su poder para impedir cualquier influencia rusa y china que han hecho y harán inviable cualquier proceso de paz.

El control militar sobre la cuenca del mar Mediterráneo, el Océano Índico, el sureste asiático, la costa oriental de África así como el control de los mercados y recursos naturales de estas regiones, son además otros de los supremos intereses que aspiran a asegurar el imperialismo así implique eliminar pueblos enteros si su intereses se lo exigen.

Pero mientras el bárbaro exterminio judío continúa, la indiferencia y el silencio cómplice de la mayoría de gobiernos son los preocupantes indicadores de la subordinación de casi todos los países al poderío norteamericano, el pueblo palestino dando ejemplo de dignidad, resiste y lucha.

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