Ha pasado casi un año desde que se inauguró el Polideportivo del barrio Pablo VI en la comuna tres, un espacio que gracias al trabajo de la JAC ha logrado convertirse en el punto de encuentro en el que no sólo niños y jóvenes, sino también adultos, ancianos y hasta amas de casa protagonizan encuentros familiares alrededor de un solo espectáculo: El Microfútbol.


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Como una forma de hacer alusión a ese proverbio que se puso de moda hace unos meses, el cual reza que “En Colombia se lleva el Microfútbol en la sangre”, en Pablo VI se ha vuelto una costumbre aprovechar cada fin de semana para celebrar los populares cotejos de barrio que llaman la atención de propios y extraños, quienes antes de ver un partido de la tradicional ‘Copa América’ prefieren reunirse en este templo para apreciar las gambetas y las jugadas maestras de estas personas anónimas que han encontrado en el deporte una alternativa para evadir la rutina del trabajo, el hogar o el estudio.

Y es que precisamente esas características propias de la cultura popular y las peculiaridades de la idiosincrasia criolla, permiten que cualquier persona deleite y se deleite con el uso de un balón, que más allá de ser un simple elemento propio de esta disciplina, se convierte en ‘un compañero más’ que es testigo directo en los momentos de gloria o frustración, para ser el consuelo o el cómplice de la euforia.

Basta decir que en estos cortos meses y apenas con la realización de dos campeonatos, uno de los cuales terminó el pasado fin de semana, el escenario se ha logrado ubicar como el principal ícono de esta comunidad y el orgullo de sus líderes que con la frente en alto celebran y se enorgullecen por ser la única Junta de Acción Comunal que ha logrado ‘sacarle el jugo’ a su ‘parquecito’, fomentando la práctica del deporte entre todas y cada una de las personas que residen en este populoso sector.

“Desde que el Polideportivo fue inaugurado hemos tenido la oportunidad de organizar dos campeonatos de microfútbol en todas las categorías, los cuales han sido un éxito gracias a la organización de nuestro Comité de Deportes y la misma participación de los deportistas y la ciudadanía en general que ha sido muy positiva, concurrente y sobre todo en completo orden, sin importar que se gane o se pierda. Este es un trabajo que ha sido encabezado por del Presidente del Comité de Deportes, un hombre que cuenta con una amplia trayectoria en este campo y en la organización de eventos deportivos; ha sido él quien convocó a todos estos grupos, a todos los muchachos, y por eso es que ha resultado ser todo un éxito la labor benéfica que él ha desarrollado”, explicó Omar Díaz, Presidente de la JAC del barrio Pablo VI de la comuna tres de Soacha.

Desde Tolima hasta Soacha, una pasión de más de 20 años

Benedicto Rengifo, oriundo de Saldaña en el Departamento del Tolima, ha dedicado la mayor parte de su vida a la formación de deportistas y a la organización de campeonatos diseñados para permitir que las jóvenes promesas del deporte puedan mostrar su talento y explotar el potencial incubado desde la más tierna edad.

Rengifo ha tenido la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos en la Capital de la República y por supuesto el Municipio de Soacha, donde precisamente ha sido el artífice de cada una de las actividades deportivas que se llevan a cabo en el barrio Pablo VI, gracias a la labor que desempeña como Presidente del Comité de Deportes:

“El Deporte es una fuente que llama mucha gente, a mí me gusta mucho trabajar con niños, jóvenes y adultos. Ahora precisamente hemos culminado un nuevo torneo, que pudimos realizar en todas las categorías: Infantil, Juvenil, Femenina y Única. A lo largo de estos años he podido dirigir cerca de 40 equipos que me han seguido en todos los lugares en los que he estado, hoy agradezco a la JAC del barrio que me ha colaborado mucho, pues mientras yo esté aquí seguiré luchando por el Deporte en Pablo VI, porque la gente está muy agradecida con esta labor”.

Y agregó…“No sé si sea porque yo jugué mucho fútbol en mi pueblo, o porque fui Selección Departamental, pero en realidad llevo el deporte en mis venas, me gusta colaborarle a la gente y especialmente a aquellos niños y jóvenes que están en riesgo de caer en el vicio, debido a que es algo que está en mi corazón y mi sangre, es decir que todo lo hago sin ánimo de lucro o algún tipo de interés adicional que el de ver los sueños de estos jóvenes hechos realidad”.

Las muletas y el balón

Diego Iván Salgado es un habitante de Pablo VI que ha demostrado su pasión por el Microfútbol por encima de cualquier circunstancia, pues lo que para otros pudiera ser una limitación, como lo es la falta de una de sus piernas, para él ha sido la motivación que lo ha llevado a dirigir ‘El Combo de J’, uno de los equipos más populares del sector, el cual a pesar de haberse ubicado en el segundo lugar después de ‘Muebles Jondy’s’ el pasado fin de semana, ha cosechado una inmensa fanaticada que ha reconocido en él una gran capacidad de liderazgo, que precisamente ha sido el epicentro del reconocimiento que sus pupilos ha alcanzado al interior de este templo:

“Tomamos la iniciativa de buscar el futuro y el bienestar de los muchachos del barrio, es bueno participar en estos torneos. Gracias a Dios tenemos un equipo bueno y competitivo, que entre 55 clubes que participaron logró llegar hasta la final, gracias a que los muchachos son muy humildes y constituyen un grupo unido. Algo que nos motiva es la amistad que tenemos entre compañeros y también la idea de darle una buena presentación al barrio y a los demás equipos, porque en últimas los campeonatos son para hacer amigos y esta es una competencia de alto nivel. La importancia de esta labor radica en que así podemos sacar al barrio adelante, aunque también es una forma de educar a los chicos en valores a través de la práctica de un deporte sano como este”, precisó Salgado.

Del hogar a la cancha

Es común ver que las mamás se molesten porque los hijos se abstienen de colaborar con los quehaceres del hogar por ir con sus amigos a jugar un ‘picadito’ de Microfútbol, incluso la mayoría de ellas son enemigas declaradas de esta práctica, dado que consideran que es algo que distrae y no sirve para nada, en comparación con lo que podrían hacer sus muchachos en la escuela o en una biblioteca.

Sin embargo en Pablo VI son las mismas amas de casa las que animan, no sólo a los jóvenes sino también sus esposos a que junto a ellas jueguen Microfútbol y hagan de este ‘un deporte de familia’:

“Llevo 20 años jugando ‘Micro’, estoy muy contenta y me siento bien porque es muy chévere que la gente apoye el deporte femenino. Nos enorgullece saber que alcanzamos el objetivo que tenía desde el comienzo del torneo, sobre todo porque el deporte es mi pasión y le estoy haciendo con toda, esta es mi inspiración”, explicó Diana Patricia Díaz.

“Este es un ‘hobby’ de nosotras que nos permite salir de la rutina del hogar para dedicarnos al deporte y así fomentarle a los hijos de uno esta actividad. Hoy tengo 31 años y llevo 10 practicando microfútbol, es importante vincularse a este tipo de actividades para que así mismo la gente nos siga apoyando y siga habiendo más ayudas que nos permitan fomentar este deporte”, agregó Yolima Tiatino.

El próximo campeonato que se realizará en el Templo del Deporte de Pablo VI comenzará el 30 de julio, pero eso no será ninguna limitación para que los colosos del deporte continúen practicando sus gambetas y organizando las tácticas de sus equipos a fin de que más adelante puedan lograr el objetivo de alcanzar el primer lugar. Por ahora las amas de casa retornarán al hogar para asumir de nuevo su rol de madres y esposas, don Benedicto empezará a planear lo que será el próximo campeonato, Diego se reunirá nuevamente con su colega ‘mochito’ (como se les conoce) para ver cuál de los dos equipos obtendrá en el triunfo y don Omar seguirá invitando al equipo de Periodismo Público.com a disfrutar de sus suculentos almuerzos y su delicioso chocolate, que son propicios para ver el desarrollo de cada uno de los encuentros que semana a semana se disputan en el ‘Gran Escenario’ de la comuna tres, que en emoción y corazón no tiene nada que envidiarle al Estadio de la Plata en Argentina o al remodelado Estadio El Campín de Bogotá.