Hace 26 años la llegada de La Fragata Giratoria fue un acontecimiento en Bogotá por el hecho de que se instalara un restaurante que le daba a los comensales la oportunidad de tener una experiencia 360°.


Hoy en día, sigue siendo una sensación, pues en la punta del World Trade Center de la capital del país aún es el único lugar desde el cual se puede ver toda la ciudad, mientras se come.

Pero el hecho de tener una excelente vista junto a cada mesa es solo un detalle si se tiene en cuenta que hace parte de los pocos restaurantes de cocina de mar que no congelan sus productos. Por el contrario, durante toda su historia, se volvió una tradición llevar cada ingrediente del agua salada, directamente al plato del comensal. La única parada de unos mariscos o pescados es la sartén del chef.

Esto se debe a que su fundación fue luego de que una familia que vivía de la pesca en el país quería tener un restaurante para probar recetas propias. De ahí salió la idea de grandes y costosos platos como la langosta de tres sabores, la cual se convirtió en la preferida de los presidentes de Colombia y otros poderosos del país.

Pero esto no quiere decir que las especies del menú son solo del mar caribe o el pacífico que baña a Chocó. De hecho, Colombia no es tan rica en variedad de peces como se cree, por lo cual a diario llegan cangrejos, calamares o langostinos de Perú, Ecuador y Chile. Este último país es uno de sus mejores proveedores, pues también reciben sus vinos con cepas muy bien añejadas.

El equipo de la cocina, de puertas para adentro, se divide en quienes son especialistas en gastronomía local pero también internacional, por eso mientras usted puede probar una mojarra o pescados criollos, verá platos flambeados, es decir, la técnica francesa en la que se cocina con alcohol.

Un restaurante que todos los días abre para combinar música, cocina y licor a 2.600 metros más cerca de las estrellas.

Fuente: Larepublica.co