El “teatro” y el “abuso” en Colombia: un virus detrás de la pandemia

Desde que se inició el aislamiento preventivo obligatorio en Colombia el pasado 24 de marzo decretado asertivamente por el Presidente de la República señor Iván Duque Márquez, cuyo objetivo era proteger la vida de los más de 50[1] millones de colombianos, asumiendo el liderazgo que le corresponde, se inició la transmisión diaria a las 6:00 p.m. por todos los canales nacionales tanto públicos como privados del programa donde el mandatario nacional socializa con todo el país los avances de la pandemia. Al inicio con invitados del sector salud, económico y su equipo de Gobierno,  como son los Ministros, Directores de Departamentos Administrativos y en ocasiones Alcaldes y Gobernadores. Esta iniciativa a mi modo de ver muy buena, con un propósito sano, hasta el día que se iniciaron las ayudas económicas y de mercados para la población más vulnerable de Colombia.

Para empezar, daba su informe de las ayudas recibidas por la población, eso está bien, lo que no comparto son los videos que graban donde las personas agradecen los $160.000 recibidos; y no por el hecho de agradecer, sino por el libreto que decían: “gracias señor presidente porque con este dinero pude hacer mercado, pagar servicios y ayudar económicamente a otros miembros de mi familia” ¡por favor! Estamos hablando de $160.000, no de 160 mil euros. Todos sabemos que con esa cantidad de dinero no se logra pagar ni los servicios públicos; no subestime la inteligencia del pueblo colombiano, conozca la realidad de las familias, sus necesidades y no se quede con la canción “Bartola” de un inconsciente que le deja a su esposa 2 pesos para pagar la renta, el teléfono, la luz, los gastos personales, y todavía tiene el cinismo de pedirle que guarde el cambio, es decir, una persona que desconoce las necesidades reales de un hogar. Estamos en Colombia donde la gran mayoría de trabajadores devengan el salario mínimo de $877.803 más el subsidio de transporte de $102.854 para un total de $980.657[2] e incluso ingresos por debajo de esta cifra, que no alcanza para suplir sus gastos, mucho menos el subsidio entregado. Ratifico, no estoy en contra del monto de la ayuda, pues suplir las necesidades de millones genera una inversión muy grande para las finanzas del Estado, mi crítica frontal es al libreto que les hacen decir a los beneficiados de este dinero o mercado, vulnerando la dignidad de las personas y subestimando el raciocinio del pueblo colombiano con ejemplos descontextualizados similares a afirmar que un trabajador de panadería gana 2 millones de pesos mensuales.

Por la misma línea, intervenciones de la señora Ministra de Educación María Victoria Angulo, de quien destaco su liderazgo y respeto demostrado hacia los docentes de Colombia, por lo menos, en declaraciones frente a los medios de comunicación; no obstante, difiero categóricamente con algunas de sus declaraciones y presentación de videos cuando muestran una “normalidad” o “cobertura” en los hogares de los estudiantes de Colombia, particularmente del sector oficial. En ellos se observan a los educandos recibiendo clases por computador, aparatos tecnológicos y dispositivos inteligentes ¡por favor! La invito junto con el señor Presidente a nuestro municipio de Soacha para que conozca las necesidades de las 24 Instituciones Educativas (IE) públicas en materia de conectividad y tecnología y con ello, la carencia de recursos del 1.200.000[3] habitantes donde la mayoría de familias no tienen dinero para comprar alimentos, mucho menos para pagar planes de internet, tampoco cuentan con computadores o aparatos tecnológicos. Esa realidad de carencia también se debe mostrar en los videos del programa presidencial que se transmite diariamente, y así habrá objetividad, credibilidad, transparencia y no convertirse en un espacio de autopublicidad y autoimagen que oculta la realidad de la mayoría de familias de Colombia cuyos hijos se encuentran formándose en IE públicas, incluyendo por supuesto, las de nuestro municipio de Soacha.

Señor Presidente, señora Ministra y todo el pueblo colombiano ¿Saben con qué recursos se están dando las clases a distancia en el municipio de Soacha por parte de los docentes del sector público? Con los recursos personales de todos los docentes y directivos docentes como son: plan de datos personal, internet del hogar, computador personal, celular personal. Debe quedar muy claro que la Secretaría de Educación ni el Ministerio de Educación (MEN) no han dado ninguna herramienta de trabajo para que se saque pecho con videos selectivos y se afirme que está funcionando la virtualidad en un alto porcentaje, porque como docente de Soacha, sé que en nuestro municipio se ha hecho un esfuerzo sobrehumano para aportar a la sociedad soachuna con recursos propios y personales de los docentes por el hecho del compromiso, vocación y solidaridad, pero, ninguna autoridad debe abusar de esta situación para convertirla en obligación. Es un acto VOLUNTARIO no obligatorio y si bien no se espera que se agradezca porque es una contribución libre, tampoco intenten abusar tratando de convertirlo en obligación oculta en palabras o frases camufladas de autoridades o directivos institucionales.

Una tercera situación surge el pasado 20 de abril cuando retomamos labores escolares después del periodo de “vacaciones” (bueno durante todas las “vacaciones” estuvimos trabajando consolidando datos, llamando padres, formando grupos de correo y WhatsApp), ese día con la euforia del inicio de clases no presenciales y con el sano deseo de llegar a nuestros estudiantes, la razón de ser de nuestra profesión, hubo reuniones virtuales, planeación e indicaciones por parte de los directivos de las IE. No obstante, se comenzó a evidenciar una situación, si bien no puedo asegurar que sea apropósito, si se ha venido realizando y es creer que por el hecho de estar en casa, debemos tener disponibilidad de 24 horas de trabajo y de atender los requerimientos de algunos directivos docentes a la hora que ellos lo soliciten, refiriéndome por supuesto a altas horas de la noche y fines de semana.

 De allí, que previendo unas consecuencias en materia de salud psicológica y emocional de los docentes, que también estamos en confinamiento, la Asociación de Educadores de Cundinamarca-ADEC, se pronunció a través de la Circular 08 del 24 de abril (ADEC, 2020) donde recuerda que la jornada laboral de los docentes se debe respetar, y aunque es cierto que en estos tiempos podemos flexibilizar algunas situaciones, lo que no se puede es permitir el abuso y el irrespeto de algunos con los horarios, hasta el punto de incomodar a altas horas de la noche y los fines de semana solicitando información a través de los grupos de WhatsApp, hecho que en el corto y mediano plazo puede desencadenar en un estrés laboral; a esto se agrega el deseo de figurar por parte de una minoría de docentes que cualquier actividad que realizan a través de la virtualidad, buscan compartirla diciendo “yo hice”, incomodando a través de estos grupos la tranquilidad en horarios no laborales y quitando capacidad de almacenamiento a los dispositivos personales de los compañeros que los han puesto a disposición de los padres de familia y estudiantes.

A esta minoría de colegas, los invito a guardar sus experiencias para un encuentro de socialización y evaluación de procesos  ya sea virtual o personal cuando volvamos a encontrarnos, o guardarlas en sus carpetas de evidencias para la evaluación docente. Hoy no es momento de protagonismos, con “yo hice”, “yo si hago”, además porque se muestra UN caso particular que tuvo el privilegio de acceso a la conectividad dejando a un lado las voces silenciadas de la gran mayoría de estudiantes que no pudieron conectarse ni les ha llegado las guías de clase porque literalmente no tienen internet, ni datos, ni dispositivos, con el agravante que algunos directivos solicitan que se suba ese material a la página de las IE para quedar bien ante la Secretaría de Educación y ésta ante el MEN, y el MEN ante la Presidencia y luego, mostrar en los programas presidenciales de las 6:00 p.m. una cobertura, eficiencia y eficacia que en la praxis no se está dando, menos en Soacha, volviéndose un círculo vicioso de “egos” que buscan competir entre sí para satisfacción personal, pero no para el bien de la comunidad. Debe quedar claro que compartir las experiencias no es malo, por el contrario edifica la labor, lo malo es buscar protagonismos innecesarios y apariencias que no contribuyen a la solución de los problemas de conectividad.

Como se pudo evidenciar, en Colombia en tiempos del COVID-19, surgió el virus del “teatro” y el “abuso”, la ventaja es que para este ya existe “la vacuna”: respeto, trabajo de calidad y compromiso desde el silencio, comunicación asertiva, denuncia pública de la inconformidad y reflexión, llevándonos así a construir una mejor sociedad.

Germán Darío Cardozo Galeano

Magister en dificultades del aprendizaje

Teólogo

Licenciado en Teología


[1] Proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) para el mes de febrero del presente. https://www.lafm.com.co/colombia/colombia-llegara-50-millones-de-habitantes-en-febrero-estima-el-dane

[2] https://www.lafm.com.co/colombia/colombia-llegara-50-millones-de-habitantes-en-febrero-estima-el-dane

[3] Datos a 2018 en entrevista realizada al entonces Alcalde municipal de Soacha, Licenciado Eleazar González. https://www.eltiempo.com/bogota/soacha-pide-al-dane-revisar-las-cifras-del-censo-nacional-2018-319828

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